La EPA de Estados Unidos suma microplásticos y fármacos a su lista de contaminantes para futuras regulaciones

La Agencia de Protección Ambiental tomó esta medida ante la inquietud por compuestos sintéticos encontrados en el agua potable y en el organismo

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Primer plano del logotipo circular de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) con texto azul y un diseño central de planta verde y agua azul
La EPA de Estados Unidos incorpora microplásticos y productos farmacéuticos a su lista oficial de contaminantes del agua potable. (Reuters)

La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos anunció por primera vez que los microplásticos y los productos farmacéuticos integran la lista oficial de contaminantes candidatos a futuras regulaciones en el agua potable, e incluyó un programa nacional de USD 144 millones para investigar cómo estos compuestos afectan la salud humana y cómo detectarlos y eliminarlos del organismo. Así lo confirmó el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr..

La publicación del borrador de la sexta Contaminant Candidate List (CCL 6) marca el inicio de un proceso que podría derivar en nuevas normas federales para el agua de consumo, aunque aún no determina límites ni obligaciones para los sistemas públicos.

El anuncio responde a la creciente preocupación pública y científica por la presencia de fragmentos plásticos minúsculos en el agua y en órganos humanos, como el cerebro, los pulmones y la sangre

Qué implica la inclusión de microplásticos en la lista de la EPA

Por primera vez, la EPA reconoce a los microplásticos y a los productos farmacéuticos como amenazas prioritarias para el agua potable. El administrador Lee Zeldin sostuvo: “Colocamos microplásticos y fármacos en la lista para seguir la ciencia y proteger la salud de las familias estadounidenses”.

Primer plano de una pila de diminutas partículas blancas y azules, identificadas como microplásticos, sobre la superficie texturizada de un dedo humano
El programa nacional de USD 144 millones investigará el impacto de microplásticos y fármacos en la salud humana y su eliminación del organismo. (Reuters)

La CCL 6 contempla también los PFAS (sustancias químicas sintéticas conocidas como “químicos eternos”, utilizadas en la fabricación de productos resistentes al agua, manchas y calor, y que persisten mucho tiempo en el ambiente) y subproductos de la desinfección.

La lista funciona como una herramienta de vigilancia y análisis, que permite orientar la investigación y la asignación de fondos, pero no implica regulación inmediata.

El proceso legal exige someter el borrador a consulta pública durante 60 días. La EPA debe decidir, a partir de las pruebas y la opinión de expertos, si avanzará hacia la fijación de límites obligatorios para estos compuestos.

Microplásticos: presencia, riesgos y desafíos

Investigaciones recientes detectaron microplásticos en tejidos humanos, en sangre, pulmones y leche materna. Estos fragmentos, menores a 5 milímetros, provienen de la degradación de plásticos en el ambiente y de microesferas incorporadas en productos de cuidado personal.

Los científicos advirtieron que la exposición crónica a microplásticos podría asociarse con problemas de fertilidad, enfermedades cardíacas y cáncer. Sin embargo, aún no existe consenso sobre la magnitud del riesgo ni sobre la dosis que podría resultar perjudicial.

Científico calvo, de mediana edad, con bata blanca y camisa morada, mira a través de un microscopio en un laboratorio. Manipula una muestra pequeña
La presencia de microplásticos fue confirmada en sangre, pulmones y leche materna humana, según recientes estudios científicos. (Reuters)

El propio Kennedy admitió: “No tenemos respuestas claras sobre la causalidad ni soluciones validadas para eliminar estos compuestos del cuerpo”.

El programa STOMP, lanzado por el Departamento de Salud y la agencia ARPA-H, busca medir la exposición real de la población, mapear los riesgos y desarrollar tecnologías de eliminación.

Posiciones y reacciones de la comunidad científica y ambiental

El anuncio generó opiniones divididas. La organización ambiental sin fines de lucro Earthjustice y la ONG especializada en salud ambiental Environmental Working Group celebraron el avance en monitoreo y transparencia, pero advirtieron que la EPA ha tardado en transformar estas listas en regulaciones concretas.

Jessica Hernandez, de la ONG EWG, indicó: “La CCL es esencialmente una lista de observación, no un compromiso de acción”.

Primer plano de microplásticos de colores variados en una placa de Petri transparente con un fondo oscuro, bajo una lente de microscopio
Científicos advierten que la exposición a microplásticos podría asociarse a problemas de fertilidad, enfermedades cardíacas y cáncer, aunque faltan certezas sobre su peligrosidad. (Reuters)

Expertos del sector industrial, como Kimberly Wise White, de la asociación industrial American Chemistry Council, apoyaron el monitoreo y la investigación basada en pruebas, pero subrayaron la necesidad de definir estándares claros de medición y reforzar la capacidad de los laboratorios.

Limitaciones, antecedentes y próximos pasos

La inclusión en la CCL no implica que los sistemas de agua deban realizar pruebas o aplicar tratamientos específicos de inmediato. La EPA deberá analizar los datos, consultar a su panel científico y evaluar los comentarios públicos antes de decidir si establece límites legales para estos compuestos.

Los antecedentes muestran que pocas sustancias incluidas en listas anteriores han llegado a convertirse en regulaciones obligatorias.

Primer plano de una superficie oscura cubierta con innumerables piezas de plástico roto en tonos blanco, azul, verde, rosa y marrón, mezcladas con pequeñas rocas
ONGs y organizaciones ambientales celebran los avances en monitoreo y transparencia de la EPA, pero reclaman regulaciones más rápidas y concretas. (Reuters)

En 2022, California fue el primer estado en exigir pruebas de microplásticos en el agua potable, aunque los resultados aún no se han difundido.

La administración Trump propuso recortes significativos en el presupuesto federal destinado a infraestructura de agua potable, lo que concretamente redujo la capacidad de los servicios públicos para implementar nuevas regulaciones.