El pueblo francés con apenas un centenar de habitantes que opta a ser Patrimonio Mundial: dos fortalezas medievales y una colección de vírgenes embarazadas

Los dos castillos son claves para la historia de Europa por su trayectoria e identidad

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Cucugnan, el pueblo con dos
Cucugnan, el pueblo con dos fortalezas al sur de Francia. (Wikimedia)

En los Pirineos Orientales, al sur de Francia, existe un pequeño pueblo que parece detenido en el tiempo. Cucugnan apenas alcanza un centenar de habitantes y está rodeado de paisajes que combinan colinas verdes, viñedos y caminos de piedra. Pese a su tamaño diminuto, este lugar custodia dos de los castillos cátaros más impresionantes de Europa.

Las aspas de un molino de viento destacan como faro del pueblo, evocando la vida rural de otros siglos. Las callejuelas empinadas y la iglesia románica con su colección de vírgenes embarazadas suman aún más carácter a Cucugnan. Pero lo que realmente sorprende al visitante es la presencia de dos fortalezas medievales, Quéribus y Peyrepertuse, que se alzan sobre las montañas y dominan la región, convirtiendo el pueblo en un destino único para los amantes de la historia y la arquitectura.

Ambos castillos fueron clave durante la cruzada albigense, el conflicto religioso y militar que marcó la Edad Media en el sur de Francia. Más allá de su valor monumental, representan siglos de resistencia, leyendas y cambios políticos, y hoy siguen siendo protagonistas de la identidad local y del atractivo turístico de la zona.

Quéribus: la fortaleza del vértigo

El primero de estos castillos es Quéribus, famoso por su silueta a 728 metros de altitud. Durante el siglo XIII, fue un refugio crucial para los cátaros perseguidos por la Iglesia y la corona francesa. Su historia está ligada a la figura de Chabert de Barbaira, quien tomó la fortaleza en 1239 como partidario del rey de Aragón y la defendió durante dieciséis años. Finalmente, en 1255, se rindió a cambio de su libertad, marcando el fin de la resistencia cátara en la región.

El castillo de Quéribus, en
El castillo de Quéribus, en Cucugnan. (Wikimedia)

Quéribus impresiona tanto por su ubicación como por su arquitectura. El acceso se realiza por un sendero empedrado y escaleras talladas en la roca. Desde lo alto, la torre ofrece una vista panorámica del valle, el Canigó y hasta el Mediterráneo en días despejados. En su interior, la sala poligonal y la bóveda gótica muestran el ingenio de los constructores de la época. Su apodo, “fortaleza del vértigo”, refleja la sensación que produce asomarse a sus terrazas.

La acrópolis medieval del sur de Francia

A unos veinte minutos en coche desde Cucugnan se alza Peyrepertuse, una fortaleza aún más extensa, conocida como la acrópolis de los Corbières. Su silueta se fusiona con la cresta rocosa, dando la impresión de que el castillo fue esculpido directamente en la montaña. La estructura abarca tres recintos fortificados, largos corredores de muralla y una monumental escalera en la roca, testimonio del esfuerzo humano necesario para construir en un entorno tan abrupto.

La acrópolis medieval en Francia.
La acrópolis medieval en Francia. (Wikimedia)

Peyrepertuse jugó un papel esencial tras la cruzada albigense, cuando el reino de Francia reforzó sus fronteras frente a Aragón. Su función militar se mantuvo hasta el Tratado de los Pirineos en 1659, que desplazó la frontera y dio paso a la ruina progresiva de las fortalezas. Pese a ello, la magnitud de Peyrepertuse y su integración con el paisaje siguen impresionando a quienes lo visitan.

En la actualidad, tanto Peyrepertuse como Quéribus optan, junto a otros castillos cátaros y la ciudad de Carcasona, a ser declarados Patrimonio Mundial de la UNESCO. Esta candidatura busca proteger y poner en valor un legado que ha sobrevivido a guerras y a siglos de cambios. Para los habitantes de Cucugnan, vivir bajo la sombra de estas fortalezas es convivir con la historia, en uno de los rincones más singulares y monumentales de Europa.