
No es un secreto para nadie que España, entre otras cosas, destaca por su gran oferta turística. Es un territorio que cuenta con diferentes zonas de costa, montaña e interior. Además de esto, hay que sumarle su gran repertorio gastronómico y una buena temperatura.
A pesar de tener zonas muy visitadas, hay otras que pasan más desapercibidas por las grandes masas. Una de ellas es Jaén. La capital andaluza es una de las grandes infravaloradas del país, algo de lo que se ha hecho eco el prestigioso medio The Guardian.
“Es uno de los secretos mejor guardados de España”, publicaba el medio británico. Esta ciudad es, sin duda, una de las capitales menos visitadas de la comunidad autónoma. Sin embargo, es un destino ideal para escapar de la rutina y disfrutar de unos días de tranquilidad.
Qué ver en Jaén
Al llegar a Jaén, el visitante se encuentra con la majestuosidad de la Catedral de la Asunción de la Virgen, un referente del Renacimiento español. Su fachada barroca y su interior luminoso, obra del arquitecto Andrés de Vandelvira, han convertido a este templo en un modelo arquitectónico que sirvió de inspiración a numerosas catedrales.
El edificio se erige en la Plaza de Santa María, un punto central del casco histórico que combina arte, historia y vida urbana, rodeada por edificios emblemáticos como el Palacio Episcopal y el Ayuntamiento. La remodelación de la plaza ha añadido elementos simbólicos al pavimento, creando un reloj de sol y proyecciones que rememoran las formas de la catedral.
Otra sorpresa de Jaén se encuentra bajo el Palacio de Villardompardo, donde se conservan unos baños árabes del siglo XI, que son de los que mejor se han conservado de Europa. Este edificio renacentista combina historia y cultura: alberga museos, patios con galerías de arcos y una terraza mirador con vistas privilegiadas.

La gastronomía, otro de los alicientes
Jaén ha ido consolidando su reputación como destino gastronómico. Restaurantes como Dama Juana, Bagá, Radis y Malak, reconocidos por la Guía Michelin, ofrecen alta cocina en un entorno sorprendente para una ciudad de su tamaño. La tradición de tapas, acompañadas de algunos de los mejores aceites de oliva del mundo, refuerza la identidad culinaria de la capital, que se ha convertido en un punto de interés para los amantes de la gastronomía.
La cocina tradicional jiennense destaca por platos sencillos y contundentes, como el ajoatao, la pipirrana o el lomo de orza, recetas que han pasado de generación en generación. En los meses fríos, el ajo harina, los andrajos y diferentes guisos tienen un peso muy importante.
A pesar de todo su patrimonio y su oferta cultural, Jaén sigue siendo un destino fuera de los itinerarios clásicos de Andalucía. Esto la convierte en un destino muy interesante para alejarse del turismo de masas, siendo una ciudad tranquila y accesible. Muy cerca se encuentran localidades como Baeza y Úbeda, declaradas Patrimonio Mundial por su extraordinario conjunto renacentista, o Martos, con su imponente castillo y miradores sobre el mar de olivos.
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