
Con la llegada del otoño, muchas cosas empiezan a cambiar. Un claro ejemplo de esto es el interés por los destinos turísticos. La gente en verano se decanta más por las playas o los ríos, mientras que en esta época del año predomina el turismo de interior.
Si vives en Madrid, es posible que estés buscando destinos cercanos para poder hacer una escapada los próximos meses. Si eres una de esas personas, hay una ruta de senderismo que está a 50 kilómetros de la ciudad y que es perfecta.
El Camino Real de la Cruz, también conocido como el Vía Crucis del Valle de los Caídos, recorre simbólicamente los últimos momentos de la vida de Jesucristo a través de 14 estaciones. Aunque la ruta está vinculada históricamente al régimen franquista y atraviesa lugares con carga política, disfrutarla no implica tomar partido. Su verdadero valor está en la naturaleza, la historia y la experiencia de senderismo.
Cómo es el Camino Real de la Cruz
La ruta se extiende 11 kilómetros y está formada por más de 2.300 escalones de piedra que ascienden por la Sierra de Guadarrama. Al igual que el famoso Camino de Santiago, no es necesario ser católico ni religioso para recorrerla: cualquiera puede completar la senda, aprovechar sus miradores y conectar con el entorno.
El sendero inicia pocos metros después de la verja de acceso al Valle de los Caídos, en las Columnas de Juanelo, y asciende entre bosques y rocas hasta la Ermita del Altar Mayor, situada a 1.336 metros de altitud.
A lo largo del trayecto se encuentran siete ermitas de distintos estilos arquitectónicos, y múltiples miradores permiten disfrutar de panorámicas del anfiteatro de Cuelgamuros, la enorme cruz y los embalses de la Jarosa y Valmayor.
La dificultad de la ruta es moderada y su recorrido se puede completar en unas 2 horas y 45 minutos. Es recomendable llevar calzado y ropa adecuados para senderismo. Dado que atraviesa terrenos de Patrimonio Nacional, es mejor solicitar un permiso previo a Patrimonio Nacional para evitar posibles sanciones.
El Camino Real de la Cruz ofrece mucho más que historia y arquitectura. Es una oportunidad para desconectar de la rutina, disfrutar de la naturaleza y reflexionar mientras se camina. Su valor reside en la experiencia, no en la política ni en la religión.
Gastronomía local
La gastronomía de San Lorenzo de El Escorial y sus alrededores ofrece una experiencia culinaria que combina tradición y productos locales de calidad. En la zona, destacan platos como el cordero lechal y el cochinillo asados en horno de leña.
Restaurantes como el Asador del Rey y La Ermita de la Jarosa son conocidos por su maestría en estos asados, ofreciendo carnes tiernas y jugosas que conquistan a los comensales.
Los postres caseros también son una delicia local, con opciones como la tarta de queso con arándanos y la tarta típica de San Lorenzo, elaborada con naranja. En definitiva, un recorrido gastronómico por la zona es una forma excelente de complementar una jornada de senderismo.
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