
La arena de los Juegos del Hambre siempre es un misterio, si no que se lo digan a los tributos que participan en cada uno de ellos. Este escenario está lleno de secretos y sorpresas que desafían a cada uno de los participantes. Aunque si hay algo difícil es elegir la localización perfecta para representar cada una de sus ediciones. Tanto es así, que la nueva entrega de la saga basada en las novelas de Suzanne Collins ha elegido como lugar de grabación uno de los rincones más impresionantes de España.
Los juegos del hambre: el amanecer en la cosecha cuentan la edición número 50 de Los Juegos del Hambre, que es conocida como el segundo Vasallaje de los 25, y fue un torneo en el que participaron el doble de tributos por distrito, un total de 48. Entre ellos estaba Haymicht Abernathy del distrito 12, el personaje al que daba vida Woody Harrelson. Ahora la hazaña de este mismo personaje se traslada al Parque Natural de Somiedo, el cual ha sido elegido como el lugar de rodaje para representar la arena denominada Paraíso Venenoso.
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Un paraíso natural donde nada es lo que parece
La arena —el campo de batalla que varía en cada edición de la saga— ha sido en ocasiones un árido desierto, una ciudad en ruinas, una tundra gélida o incluso un escenario cubierto de espejos. En esta ocasión, el paisaje elegido es un extenso bosque verde donde se suceden prados salpicados de flores, claros silenciosos y arbustos llenos de bayas, ofreciendo la imagen de un paraíso terrenal.

Sin embargo, como detalla el libro, en esta historia nada resulta tan idílico como parece. En la ficción, todos los recursos naturales del entorno —el agua de los arroyos, la fruta de los árboles— están envenenados, convirtiendo ese escenario bucólico en un lugar peligroso y desconcertante para los protagonistas. Esta premisa dota a la narrativa de una tensión especial, obligando a los personajes a mantenerse siempre alerta en medio de un entorno aparentemente acogedor.
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Un enclave perfecto para los amantes de la naturaleza
A diferencia de lo que ocurre en la novela, Somiedo garantiza a los visitantes una experiencia segura y enriquecedora. El valle asturiano es ideal para quienes desean practicar senderismo, recorrer rutas a través de densas arboledas y prados luminosos, y maravillarse ante el avistamiento de fauna salvaje emblemática: ciervos, rebecos e incluso osos pueblan este territorio protegido. La zona alberga parajes inolvidables como los lagos de la Cueva y de Calabazosa, la tradicional Braña de Mumián y la cima del imponente Cornón, todos ellos accesibles para los caminantes y dotados de una belleza singular.
La riqueza paisajística de Somiedo se completa con el atractivo de sus pueblos. Pequeñas localidades como Pola de Somiedo, Endriga, El Coto, Gúa, Villar de Vildas y Saliencia ofrecen una inmersión en la cultura rural asturiana, con arquitectura, tradiciones y gastronomía propias. El entorno invita tanto a la exploración activa como al descanso y la contemplación de uno de los espacios naturales mejor conservados del país.
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