
Durante las décadas de 1950 y 1960, en España, numerosas comunidades se vieron obligadas a abandonar sus hogares y tierras debido a un ambicioso programa de construcción de embalses impulsado por el gobierno franquista. Como consecuencia directa de este proyecto, varios pueblos, ubicados en las inmediaciones de los sitios elegidos para la creación de los embalses, fueron calificados como zonas inundables y, por tanto, sujetos a expropiación y posterior desalojo.
Así, son muchos los que se encuentran sumergidos bajo las aguas de algún pantano, dejándose de ver tan solo cuando el nivel del agua está bajo. Ejemplo de ello son enclaves como Mediano, en Huesca, o Sant Romà de Sau, en Barcelona, pero de todos ellos destaca uno en especial por su peculiaridad e historia. Este es el caso de Aceredo, una villa sumergida que desde su inundación en 1992 ha vuelto a emerger tras el descenso del nivel del agua en el embalse que lo cubre, dejando al descubierto restos que narran su vida antes de ser abandonado.
Pero más allá de su historia y su encanto único, este pueblo destaca precisamente por el embalse donde se encuentra, ya que se ubica y está administrado por Portugal. Esto es debido a que Aceredo se sitúa en Ourense, justo en la frontera con el país luso. Se trata del embalse de Lindoso, un pantano transfronterizo entre Galicia y Portugal, que supuso el fin para esta localidad gallega. Sin embargo, la sequía ha hecho posible que este rincón cargado de historia emerja de las profundidades y se haya convertido en uno de los rincones más curiosos de la región.
Un pueblo renacido de las profundidades

En los años previos a la inundación, los habitantes de Aceredo y otros pueblos cercanos vivieron con incertidumbre y resistencia. En total, cinco localidades gallegas quedaron sumergidas bajo las aguas del embalse: Aceredo, Buscalque, A Reloeira, O Bao y Lantemil. El proyecto implicó el desalojo forzoso de las comunidades locales, muchas de las cuales llevaban generaciones viviendo en la zona. La construcción de esta infraestructura, destinada a la producción hidroeléctrica y al abastecimiento hídrico, fue el resultado de un acuerdo entre España y Portugal en el marco del Convenio de Albufeira, que regula el uso compartido de los ríos internacionales.
Así, después de 20 años de su inundación, la primera vez que Aceredo emergió parcialmente fue en 2017, durante un periodo de sequía. Sin embargo, en 2021, fue cuando se pudo contemplar en todo su esplendor, lo que atrajo la atención de medios internacionales y curiosos. El paisaje que muestra es desolador. Los restos de casas de piedra, fuentes y calles todavía son visibles, aunque erosionados por el agua y el paso del tiempo. Los visitantes que acuden al lugar encuentran un entorno cargado de melancolía, donde los objetos personales, como botellas, vajillas o herramientas oxidadas, recuerdan la vida que un día existió allí.
Cómo llegar
Desde Ourense, el viaje es de alrededor de 55 minutos por las carreteras AG-31 y OU-540. Por su parte, desde Ponte da Barca (Portugal) el trayecto tiene una duración estimada de alrededor de 35 minutos por las vías N203 y IC28.
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