
São Pedro do Sul ofrece una experiencia llena de naturaleza, mezclando montañas majestuosas, ríos cristalinos y una riqueza cultural única. Ubicado en el corazón del valle de Lafões, el municipio es ideal para aquellos que buscan actividades como el turismo termal, el montañismo y recorridos culturales. Por eso el enclave es un destino preferido por los amantes de la naturaleza y las actividades al aire libre como la escalada, el piragüismo y el ciclismo de montaña.
Las aguas cristalinas del río Teixeira fluyen por valles y pozos en medio de una vegetación exuberante. Una de sus joyas naturales destacadas es la Cascada de Poço Negro en Manhouce, un entorno de aguas esmeraldas y bosques frondosos que ofrece una escapada refrescante durante los días calurosos. Acceder a este remanso de paz requiere una corta caminata desde el pueblo cercano de Sernadinha.
El viaje a la laguna negra
El fuerte caudal del río Teixeira, es uno de los más salvajes de Portugal, por lo que se pueden encontrar fácilmente distintas lagunas de aguas cristalinas. Por su parte, el Pozo Negro es uno de los favoritos por la presencia de una cascada y por el entorno natural con bosques frondosos, que brinda refrescantes chapuzones en los días más calurosos. Su nombre puede asustar, pero realmente tiene aguas de color verde esmeralda. Sin embargo, se denomina así debido a su gran profundidad.

Es importante estar preparado para la visita a este refugio natural. Por lo que Vaga Mundos aconseja llevar una mochila ligera y cómoda, comida y bebida para un pícnic, ya que en Poço Negro no hay cafeterías ni servicios de apoyo. Además, es esencial llevar un traje de baño en caso de un día caluroso, así como protector solar, gafas de sol y un sombrero para protegerse del sol. Asimismo, el respeto por el medio ambiente es crucial. Por ello se recomienda llevar una bolsa para recoger la basura, incluidos los residuos orgánicos, y así mantener la cascada y la laguna libres de contaminación visual.
Cómo llegar al pozo negro
La visita a la cascada justifica los sacrificios que requiere la visita. Los más prudentes suelen optar por aparcar sus vehículos antes de encontrarse con terrenos muy adversos y seguir el trayecto a pie para evitar posibles daños. Su belleza es apreciada aún más al culminar el trayecto, y pese a las ligeras complicaciones del acceso, sigue siendo una atracción natural que no decepciona a los visitantes en busca de un rincón sereno y pintoresco en el corazón de Portugal.
Para llegar, se recomienda conducir hasta una zona más llana cerca de un portón en un camino de tierra. Allí se puede estacionar el vehículo de forma segura en un parking gratuito. Desde ese punto, los visitantes deben continuar caminando por el sendero hasta llegar a un pequeño merendero ubicado a la izquierda, justo antes de una presa utilizada para hidroeléctrica. Y partir de ahí, un sendero hacia la izquierda lleva directamente al magnífico Poço Negro. Sin suda alguna, una de las piscinas naturales más bonitas de Portugal.
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