
A veces bañarse en las playas del norte se nos puede hacer un poco ‘bola’ debido a las temperaturas algo frescas de las aguas del Mar Cantábrico. Pero, no hay nada comparable a darse un chapuzón mientras se disfrutan de esas espectaculares vistas que los arenales de esta zona ofrecen. Donde las montañas verdes descienden hasta acariciar el azul del mar. El litoral asturiano es uno de los mejores conservados del país debido a sus playas no urbanizadas y el control de las edificaciones en la zona costera. De este a oeste ofrece más de 200 arenales con paisajes que no se repiten. Hacemos un repaso por cinco de los mejores, según National Geographic.
Playa de Andrín, Llanes

Bajo la atenta mirada de unos acantilados imponentes, se abre este enclave llanisco. De fuerte oleaje y con unas corrientes que son impredecibles, la playa a de Andrín es un bello paraje de arena blanca y rocas, situado a la derecha del mirador de La Boriza. Tiene una longitud de algo más de doscientos metros y ofrece la posibilidad de disfrutar del silencio y del rugir del mar, ya que, no suele estar muy concurrida. Cuenta con buenos equipamientos y su acceso está adaptado a todos los públicos.
Playa Ballota, Llanes

Es imposible hablar de Andrín y no mencionar a su hermana tranquila, Ballota. Separada únicamente por el mirador de La Boriza, presume de aguas tranquilas con poco oleaje y una arena fina y blanca. El conjunto que forma junto con el islote de Castro es de una belleza espectacular. La particularidad de este enclave es que cuenta con un potente bufón, que se activa en los días en los que el oleaje es más intenso. Con la marea alta, la zona de arena apenas se ve y parece una playa de cantos rodados y rocas.
Playa de Poo, Llanes

No es sólo una playa preciosa, también es una de las más curiosas en cuanto a geografía. En la desembocadura del Río Vallina, tiene forma de embudo, lo que provoca que desde sus 150 metros de arenal no se pueda ver el mar de fondo. Cuando hay pleamar, las aguas se cuelan por el canal que se ha formado a lo largo de los siglos y permanece en calma como si de una piscina se tratase.
Playa del Silencio, Cudillero

El lugar donde sólo se escucha el rugido del Cantábrico. Esta concha protegida por acantilados e islotes de diversos tamaños calman la fuerza del mar y hacen de este lugar uno de los más bellos del litoral asturiano. Con un acceso a pie de unos 500 metros, mediante unos cuantos escalones, esta cala es un paraje casi virgen con una belleza que se mantiene intacta.
Playa El Aguilar, Muros de Nalón

La presencia majestuosa de enormes rocas hace de esta playa un lugar muy atractivo. El fuerte oleaje de este arenal lo convierte un lugar idóneo para los amantes del surf, además es también un rincón de costa perfecto para el fondeo de embarcaciones de recreo y para la práctica de buceo. Es la playa más concurrida del concejo de Muros de Nalón.
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