Dro y el crimen de Nigrán: la matanza donde murieron cuatro personas y marca la historia familiar del jugador

El exjugador azulgrana es hijo de Pedro Fernández, cuyos padres fueron asesinados en el cuádruple crimen

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El nuevo jugador del PSG
El nuevo jugador del PSG Dro Fernández (Europa Press)

Dro Fernández, uno de los nombres más destacados que ha surgido de las categorías formativas del FC Barcelona, ha cerrado una etapa en el club azulgrana para firmar un nuevo contrato con el París Saint-Germain, que lo vincula con la entidad francesa hasta el año 2030. Con 18 años recién cumplidos el pasado 12 de enero, el joven gallego se había convertido en una de las grandes apuestas de futuro de la dirección deportiva del Barça, que tenía previsto ampliar su contrato, vigente hasta 2027, con la intención de prolongarlo hasta 2031. Su progresión había llamado la atención de Hansi Flick, quien comenzó a trabajar con él desde la pretemporada, considerándolo un jugador clave para el futuro de la institución. Sin embargo, el jugador ha decidido poner rumbo a París.

Fernández llegó a la cantera barcelonista a los 14 años, procedente del Val Miñor, para integrarse en el cadete B. Desde entonces, fue avanzando por las diferentes categorías, mostrando una evolución constante que le permitió consolidarse como una de las promesas más firmes de La Masía. Su salida hacia París representa un cambio de rumbo significativo, ya que el club catalán esperaba que formara parte de la estructura profesional en los próximos años.

Más allá de su carrera deportiva, la vida de Dro Fernández está marcada por un episodio trágico ocurrido muchos años antes de su nacimiento. Pedro Fernández Sarmiento, conocido como Dro, nació el 12 de enero de 2008 en Nigrán, pero la historia de su familia quedó atravesada por los hechos del 31 de enero de 1992, fecha en la que se produjo el conocido cuádruple crimen de Nigrán. Ese día, dos policías nacionales, Manuel Lorenzo y Jesús Vela, asesinaron a cuatro personas en un chalé de la localidad gallega. La intención original era secuestrar al matrimonio de David Fernández y Pilar Sanromán para robarles dinero, pero el plan terminó con la muerte de ambos, de su hija Marta Fernández y de la empleada del hogar, Ana Isabel Costas. Los agentes, que entraron en la vivienda vestidos de uniforme, provocaron una tragedia que conmocionó a toda la comunidad.

El exjugador del FC Barcelona
El exjugador del FC Barcelona Dro (EFE)

Entre las personas que lograron escapar del lugar se encontraba Pedro Fernández, padre de Dro. David Fernández, la víctima principal, ocupaba el cargo de vicepresidente del Real Club Celta de Vigo, y junto a su esposa, su hija y la empleada, perdió la vida en aquel episodio violento. Dos de los hijos del matrimonio sobrevivieron al ataque, uno de ellos Pedro, que con el tiempo formó su propia familia junto a Ella Mae y tuvo a Dro en 2008.

El proceso judicial del crimen de Nigrán

El proceso judicial derivado de estos hechos concluyó en 1996, cuando la Audiencia Provincial de Pontevedra dictó una sentencia por la que condenó a los policías Manuel Lorenzo y Jesús Vela a un total de 212 años de prisión. Las condenas incluyeron seis delitos de detención ilegal, tres de asesinato, uno de robo con homicidio y dos de homicidio en tentativa. Sin embargo, en noviembre de 2013, la situación experimentó un giro inesperado: tras la derogación de la doctrina Parot, la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Pontevedra ordenó la “inmediata” puesta en libertad de ambos expolicías, lo que reavivó el impacto de la tragedia en la familia Fernández y en la sociedad gallega.

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Así, Dro Fernández, nieto de David Fernández y Pilar Sanromán, sobrino de Marta Fernández y fruto de la unión entre Pedro Fernández y Ella Mae, ha construido su propio camino dentro del fútbol profesional. A pesar de la compleja herencia familiar marcada por la violencia, Dro ha conseguido desarrollar una carrera que ahora continuará en el PSG, uno de los clubes más poderosos del fútbol europeo, donde buscará consolidarse y dejar atrás una historia signada por el dolor y la resiliencia.