El documental nipón sobre Antonio Gaudí y la Sagrada Familia que consiguió una oleada de interés en todo Japón: “Una obra maestra del cine sobre obras maestras de la arquitectura”

Dirigido por Hiroshi Teshigahara y estrenado en 1984, terminaría convirtiéndose en el más conocido de sus trabajos documentales

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Gaudí falleció tras ser atropellado
Gaudí falleció tras ser atropellado por un tranvía y su aspecto descuidado retrasó la atención médica.

La Sagrada Familia ha alcanzado este viernes su altura máxima tras 143 años, 11 meses y dos días de construcción. Con 172,5 metros, la basílica diseñada por Antoni Gaudí e iniciada en 1882 se convierte en la iglesia más alta del mundo y en el edificio más elevado de Barcelona. El hito se ha logrado con la instalación del brazo superior de la cruz de la Torre de Jesús, una pieza monumental de 17 metros de altura y 13,5 de anchura que corona definitivamente el templo expiatorio más famoso del planeta.

La influencia que Gaudí ha ejercido en el arte está patente en numerosas obras, pero también han sido protagonistas de diversas películas y documentales. Una de ellas es la que lleva por nombre el mismo que el del arquitecto, también creador de El Capricho, Park Güell o Casa Batlló. Se trata de Antoni Gaudí (1984), del cineasta nipón Hiroshi Teshigahara, que terminaría convirtiéndose en el más conocido de sus trabajos documentales.

El filme, de 97 minutos, se distancia del formato documental convencional para ser “un poema visual” de la obra de Gaudí. Mostrado en el ciclo clásico de retrospectiva hace dos ediciones en el Festival de San Sebastián, el festival reconoció que el documental “sería clave para el interés y admiración que continúa despertando en Japón la obra del creador de la Sagrada Familia”.

Póster de 'Antonio Gaudí' (1984).
Póster de 'Antonio Gaudí' (1984). (Criterion Collection)

El paso del tiempo no ha erosionado la recepción crítica de Antoni Gaudí. Muy al contrario, el documental de Hiroshi Teshigahara ha sido reivindicado durante décadas por su singular aproximación visual a la arquitectura del modernismo catalán.

Así, fue definida por el New York Times como “una rapsodia visual mejorada con música y efectos de sonido”, como escribió el crítico Stephen Bolden. “Gran parte de las imágenes de “Gaudí” son nada menos que asombrosas en su belleza y audacia, y en la mezcla de un misticismo y una grandeza neogóticos con una línea Art Nouveau y una comprensión surrealista del poder de la naturaleza", añadió.

De la misma forma, David Bax escribió en Battleship Pretension que se trata de “una obra maestra del cine sobre obras maestras de la arquitectura”.

El cineasta detrás de la mirada

Nacido y fallecido en Tokio, Hiroshi Teshigahara (1927-2001) se formó inicialmente en Bellas Artes antes de debutar a mediados de los años cincuenta en el cortometraje documental. Su interés por las corrientes cinematográficas occidentales surgidas tras la II Guerra Mundial —especialmente el neorrealismo italiano y el cine francés de posguerra— lo llevó a integrarse en el club Cinema 57, donde se proyectaban y debatían documentales que rara vez llegaban a las salas comerciales. Esa inclinación por el cine de no ficción marcaría de forma decisiva su estilo.

Imágenes impresionantes de la colocación de la pieza final en la Torre de Jesucristo, que con 172,5 metros convierte a la Sagrada Familia de Barcelona en la iglesia más alta del mundo.

Su primer corto, Hokusai (1953), precedió a su debut en el largometraje con La trampa (1962). Aunque tuvo un papel tangencial dentro de la Nueva Ola japonesa, compartiendo contexto con cineastas como Nagisa Oshima o Shohei Imamura, participó de la renovación formal y temática que transformó el cine del país. Alcanzó reconocimiento internacional con La mujer de la arena (1964), Premio Especial del Jurado en Cannes y candidata al Óscar a mejor director y mejor película extranjera.

Fue especialmente fructífera su colaboración con el escritor Kobo Abe, con quien desarrolló las adaptaciones de La mujer de la arena, El rostro ajeno (1966) y El hombre sin mapa (1968), consideradas obras clave de su filmografía. En décadas posteriores alternó ficción, televisión y documentales, entre ellos trabajos dedicados al púgil José Torres, al artista Jean Tinguely o al Tokio de 1958.

Además de cineasta, Teshigahara fue maestro del ikebana. Desde 1980 dirigió la escuela Sogetsu, fundada por su padre, y publicó The Art of Ikebana (1997).