Indignación y decepción ante posible caída de los decretos en la sexta noche en Sol

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Carlos Martín Martín

Madrid, 2 oct (EFE).- La posible caída de los dos reales decretos de vivienda aprobados este martes en el Consejo de Ministros ha llenado de indignación, rabia y decepción la madrileña plaza de la Puerta del Sol y parte de la calle Arenal, donde la madrugada de este jueves se vive la sexta noche de acampada, con más de 1.300 tiendas y alrededor de 2.000 personas.

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El no de Junts a los dos reales decretos ha llenado la plaza de gritos de rabia como: "PSOE y PP la misma mierda es", "No nos vamos, nos quedamos", "Aquí están los antifascistas", "Ser policía vergüenza me daría" o "Ayuso dimite, el pueblo no te admite".

De hecho, se ha producido un momento de tensión cuando un grupo de manifestantes se ha aproximado a las vallas que rodean la Real Casa de Correos, sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid. Este conato ha sido disuelto por otros manifestantes que han hecho retroceder a sus compañeros para evitar altercados.

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A última hora de este jueves se ha conocido la decisión de Junts de votar en contra de los dos reales decretos si no eran retirados antes de la votación de este viernes por la mañana y se redactaba uno nuevo acorde a sus condiciones. Una decisión que no ha sentado bien entre los manifestantes, pero que, por otra parte, era esperada.

"Creo que buena parte de nosotros ya estaba preparada para que no se aprobaran ninguno de los dos decretos", ha indicado Malena a EFE, quien ha añadido que "ya era mala señal que se dividieran en dos". No obstante, ha indicado que, aunque no se aprueben, van a seguir manifestándose, ya que "esta acampada no es solo por un decreto, sino para cambiar las cosas".

Además, ha indicado que el siguiente paso, tras la manifestación de este sábado, "debería ser una huelga general".

 Para Pol, otro manifestante, la "decepción era previsible", ya que el Gobierno se encuentra "entre la espada y la pared por un lado u otro" e intentar sacar adelante es "prácticamente imposible porque hay que poner de acuerdo a casi todos los grupos parlamentarios".

"Al final todo lo que estamos haciendo es para que las cosas cambien y si no cambian tendremos que seguir manifestándonos", ha comentado Naya, otra manifestante que ha tenido que situar su tienda en la calle Arenal, puesto que la Puerta del Sol ya no admite más.

El aumento del número de tiendas, que ya supera las 1.300 y la afluencia de personas, alrededor de 2.000, ha obligado a los sindicatos a cargo de la concentración a mejorar la organización.

Las zonas donde se permitía la acampada han sido delimitadas por las autoridades, pero los propios manifestantes, de acuerdo con los sindicatos y de manera voluntaria, han colocado controles de acceso que solo permiten la entrada al campamento de la Puerta del Sol a personas que ya estuvieran acampadas.

Además, se "ha mejorado la colocación de las tiendas", lo que ha permitido "que las calles queden mucho más delimitadas y visibles, lo que facilita poder caminar dentro del campamento", ha explicado Laura a EFE.

El aforo en la Puerta del Sol se ha quedado pequeño, lo que ha provocado que haya habilitado una segunda zona de acampada en la calle Arenal, que también se encuentra copada. EFE

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