Un acuerdo evita el jurado y condena a 17 años al asesino del funcionario de El Ejido

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Almería, 28 sep (EFE).- Un acuerdo de conformidad entre las partes ha evitado la celebración del juicio con jurado popular y se ha saldado con una condena firme de 17 años de prisión para Hamid M., el asesino confeso de Antonio Campos, un funcionario de 54 años del Ayuntamiento de El Ejido (Almería) cuyo cadáver fue hallado maniatado en el maletero de su vehículo en septiembre de 2025.

La sentencia, dictada por la Audiencia de Almería tras el escrito conjunto presentado por la Fiscalía, la acusación particular y la defensa, condena al procesado como autor de un delito de asesinato con alevosía a 17 años de cárcel e inhabilitación absoluta durante el mismo periodo.

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A esta pena principal se suma una condena por un delito de robo de uso de vehículo a motor, por el que se le impone una multa de siete meses con una cuota diaria de dos euros. En caso de impago, la resolución establece una responsabilidad personal subsidiaria que el encausado se ha comprometido a cumplir mediante trabajos en beneficio de la comunidad, simultaneándolos con la privación de libertad.

En concepto de responsabilidad civil, Hamid M. deberá indemnizar por los daños morales causados con 150.000 euros a la madre de la víctima y con 100.000 euros a cada uno de sus dos hermanos.

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El fallo judicial establece además que las penas de prisión serán sustituidas por la expulsión del territorio nacional durante diez años, una vez se le conceda dicho tercer grado o alcance la libertad condicional.

El relato de hechos probados, aceptado por el acusado, sitúa el origen de los acontecimientos a las 21:00 horas del 27 de septiembre de 2025, cuando la víctima salió de Berja (Almería) en su vehículo hacia el barrio ejidense de San Agustín, donde se había citado con el condenado. Tras reunirse, ambos se desplazaron en el turismo del funcionario hasta un camino oculto entre invernaderos situado en el paraje costero de Punta Entinas-Sabina.

En una hora cercana a las 02:00 de la madrugada del 28 de septiembre, con la finalidad de quitarle la vida y de forma totalmente sorpresiva para asegurarse de que no opondría resistencia, el procesado golpeó repetidamente la cabeza de Campos con un bloque de hormigón de grandes dimensiones.

El ataque le provocó múltiples heridas contusas y traumatismos craneoencefálicos severos, con fractura del hueso temporal izquierdo y hundimiento en la zona occipital, lesiones que resultaron incompatibles con la vida. La sentencia detalla que el instrumento empleado, la fuerza desplegada y la región corporal atacada eran idóneos para causar este resultado mortal.

Además de los golpes letales, el agresor impactó reiteradamente en regiones menos vulnerables con el mismo propósito homicida, provocando a la víctima decenas de contusiones, hematomas y abrasiones distribuidas por el rostro, la espalda, los brazos y las piernas.

Tras consumar el asesinato, Hamid M. ató el cadáver de pies y manos por la espalda con un plástico de invernadero y lo introdujo en el maletero del coche del fallecido. A sabiendas de que carecía de autorización para ello, cogió las llaves y condujo realizando varios trayectos hasta aparcar a las 11:44 horas en la calle Mirasol de San Agustín.

Sobre las 12:00 horas volvió a hacer uso del turismo, marchándose con él hasta que regresó de nuevo a la misma vía a las 15:00 horas, donde lo estacionó de forma definitiva. Las fuerzas policiales localizaron allí el vehículo y descubrieron el cuerpo sin vida en su interior a las 00:08 horas del 29 de septiembre. EFE

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