
La entrada masiva de migrantes en Ceuta de finales de julio ha puesto de manifiesto el particular encaje que tiene este territorio, al igual que Melilla, en la Unión Europea y ha llevado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a anunciar una serie de medidas para dejar claro que ambas ciudades autónomas, pese a encontrarse enclavadas en el norte de África, son territorio europeo.
Así, ante el Pleno del Congreso de los Diputados Sánchez anunció este jueves que el Gobierno buscará la inclusión de ambas en la Unión Aduanera y su reconocimiento como regiones ultraperiféricas (RUP), además de ofrecerles una "silla permanente" en el Comité de las Regiones (CdR), un órgano consultivo sin poder de decisiones.
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De estas tres iniciativas, solo la última es la más fácil de materializar, habida cuenta de que es el Gobierno el que decide quién compone la delegación de 21 miembros con que está representada España. Actualmente, la componen representantes de las 17 comunidades autónomas así como otros cuatro propuestos por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).
Lo que tendría que hacer ahora el Ejecutivo es trasladar su petición al Consejo de la UE (gobiernos), que tradicionalmente se limita a validarla, sin que el CdR tenga ningún tipo de rol en todo el proceso. Por regla general, según explican desde esta institución a Europa Press, cada vez que hay un cambio en la composición --por ejemplo cuando hay elecciones autonómicas y hay que cambiar a algún representante-- se suele tardar unos dos meses.
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Mucho más complejas serán las otras dos propuestas formuladas por Sánchez, sobre todo en función de cuándo y cómo se concretan, algo que por ahora desde del Gobierno no se ha aclarado, ya que el procedimiento podría demorarse durante meses e incluso llegar tras las elecciones generales del próximo año, para las que aún no hay fecha.
En su intervención, el presidente admitió que cuando España entró en la UE en 1986 hubo "falta de ambición" y por eso se dejó fuera de la Unión Aduanera a las dos ciudades autónomas. Se hizo, afirmó, "en parte para preservar el régimen fiscal especial de estos territorios" y facilitar la adhesión, pero también "para evitar roces diplomáticos", admitiendo así que no se quiso incomodar a Marruecos, que considera que tanto Ceuta y Melilla son territorios ocupados.
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INCLUSIÓN EN LA UNIÓN ADUANERA
El procedimiento para su inclusión en la Unión Aduanera pasa por una solicitud formal del Gobierno español a la UE, algo que aún no se ha producido, según confirma un portavoz de la Comisión Europea a Europa Press, que evita hacer valoraciones a falta de conocer los detalles de la petición.
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Una vez que se reciba dicha solicitud formal, en un primer término será la Comisión Europea la encargada de analizarla. Entonces, ha precisado el portavoz, "corresponderá al Consejo, por unanimidad en base a la propuesta de la Comisión y tras consultar a la Eurocámara, decidir si se incluye a Ceuta y Melilla".
Así pues, el Gobierno necesita el visto bueno de todos sus socios sin excepción si quiere que se materialice esta iniciativa, algo que sigue sin haber conseguido dos años después con su petición de incluir el catalán, el euskera y el gallego en el reglamento lingüístico de la UE como lenguas oficiales.
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REGIONES ULTRAPERIFÉRICAS
Aún más complicado se antoja el que las dos ciudades autónomas pasen a ser consideradas como regiones ultraperiféricas. El problema de partida es la definición que se hace de estas regiones, que se caracterizan por su insularidad, su lejanía y su reducida superficie. Tanto Ceuta como Melilla cumplen este último requisito, pero no así los dos anteriores, ya que se encuentran a unas pocas decenas de kilómetros de la España peninsular y no son islas.
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En la actualidad, son regiones ultraperiféricas, además de las islas Canarias, cinco departamentos franceses de ultramar (la Guayana Francesa, Guadalupe, Martinica, Mayotte y la Reunión); una colectividad francesa de ultramar (San Martín) y dos regiones autónomas portuguesas (las Azores y Madeira).
El Tratado de Funcionamiento de la UE (TFUE) contempla un mecanismo simplificado para conceder el estatus de regiones ultraperiféricas, pero solo para los territorios de ultramar, según el cual solo es necesario que el Estado miembro solicite al Consejo que se modifique el estatuto.
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Esto fue lo que ocurrió con Mayotte, que se convirtió en región ultraperiférica tras una decisión adoptada por el Consejo Europeo de 11 de julio de 2012, después de que el Gobierno francés lo solicitara en octubre de 2011. El cambio se materializó el 1 de enero de 2014.
Sin embargo, ni Ceuta ni Melilla son territorios de ultramar. Es más, el artículo 355 del TFUE especifica que solo se podrá modificar el estatuto de "alguno de los países o territorios de ultramar daneses, franceses o neerlandeses", para lo cual el Consejo se pronunciará por unanimiadad, previa consulta de la Comisión.
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HAY QUE MODIFICAR EL TRATADO
En esta tesitura, tal y como advirtió en un extenso informe publicado en 2022 el entonces eurodiputado Jordi Cañas, "la posible incorporación de Ceuta y Melilla como regiones ultraperiféricas en el artículo 349 deberá efectuarse a través de la reforma del Tratado de Funcionamiento".
De acuerdo con el análisis efectuado entonces por Cañas en 'Ceuta y Melilla. + España + Europa', consultado por Europa Press, la única forma de incluir a Ceuta y Melilla en el artículo en el que se recoje el listado de las regiones ultraperiféricas pasa por el procedimiento ordinario de reforma.
En este caso, el Gobierno debería presentar un proyecto de revisión del TFUE al Consejo de la UE, que a su vez lo remitirá al Consejo Europeo (gobiernos) y notificará a los parlamentos nacionales de los Veintisiete. Además, el Consejo consultará tanto al Parlamento Europeo como a la Comisión, tras lo cual tendrá que adoptar, por mayoría simple, una decisión favorable al examen de las modificaciones propuestas.
A continuación, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, tendría que convocar una Convención en la que participan representantes de los parlamentos nacionales, de los jefes de Estado o de Gobierno de la UE, del Parlamento Europeo y de la Comisión, cuyo cometido será examinar el proyecto y adoptar por consenso una recomendación.
Dicha recomendación será remitida a una Conferencia de representantes de los gobiernos de los Estados miembro que, convocada por el presidente del Consejo, deberá aprobar de común acuerdo la modificación a incluir en el TFUE.
Sin embargo, el proceso no acabará aquí, sino que dicha modificación, en este caso la eventual inclusión de Ceuta y Melilla como regiones ultraperiféricas, deberá de ser ratificada por todos los Estados miembro conforme a sus respectivas normas.
Como ejemplo, el proceso de negociación y ratificación del Tratado de Lisboa, la última vez que la UE acometió una gran reforma, se prolongó durante casi dos años y medio. Aunque la negociación solo duró seis meses y fue firmado en diciembre de 2007, su ratificación no se completó hasta noviembre de 2009.
Por otra parte, el eurodiputado de Ciudadanos advirtió de que no solo deberá incluirse a las dos ciudades autónomas sino que también habría que modificar algunas de las características que se atribuyen a las regiones ultraperiféricas.
"Por lo tanto, el proceso de adquisición del estatuto RUP por parte de Ceuta y Melilla no requerirá solo de una modificación formal de la norma, sino de un nuevo planteamiento o definición de tal categoría", advertía Cañas, apuntando a que esto podría generar un nuevo debate entre los Veintisiete.
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