Miguel de Pablo se reivindica y Clemente se reafirma en Colmenar Viejo (Madrid)

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Colmenar Viejo (Madrid), 30 ago (EFE).- El diestro Miguel de Pablo, con tres orejas, y el francés Clemente, que logró dos tras reponerse de una fuerte voltereta, salieron triunfadores este domingo de la segunda de feria en Colmenar Viejo (Madrid), en la que Román se marchó de vacío tras mostrarse por encima del peor lote.

Lo más rotundo de la tarde llevó la firma del torero local, Miguel del Pablo, frente al quinto, el toro con más opciones de un variado encierro portugués de Manuel Assunçäo Coimbra, bien armado, sin mal fondo pero con el denominador común de la falta de raza.

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Pero ese quinto fue el más noble y, sobre todo, el que más duró, y Miguel de Pablo, que cuenta sus paseíllos en las últimas temporadas con los dedos de una mano, anduvo capaz y muy resuelto, toreando con gusto sobre ambas manos. El descabello que precedió a la estocada no fue óbice para las dos orejas.

Antes, en el segundo, que se vino abajo muy pronto, el colmenareño extrajo naturales de uno en uno de muchos quilates, echándole muy bien los vuelos y llevando al animal a la altura precisa, con limpieza y buen son. Buena imagen la ofrecida por este torero.

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El otro triunfador de la tarde fue el francés Clemente, que cuajó sobre la mano zurda varios muletazos de muy buen porte ante el tercero, un astado al que le costaba un mundo rematar los viajes. Fue volterado aparatosamente al entrar a matar, dejando una eficaz estocada que le granjeó la oreja. Pasó a la enfermería.

Infiltrado salió a matar al sexto -el parte refleja una luxación del codo derecho- y logró la oreja que necesitaba para la salida a hombros merced a una faena tesonera ante un toro que llegó a la muleta totalmente desfondado.

Y Román anduvo por encima de un primero que se negó pronto y un cuarto extremadamente soso y sin raza. Con ambos puso empeño el valenciano, al menos, para justificarse.

Seis toros de Manuel Assunçäo Coimbra, serios por delante pero desiguales de hechuras y remates, nobles pero muy bajos de raza, que en general se vinieron enseguida abajo en el último tercio. El que más duró, el quinto.

Román, de azul rey y oro: estocada tendida y dos descabellos (ovación), casi entera y descabello (silencio tras aviso).

Miguel de Pablo, de blanco y oro: estocada desprendida y descabello (oreja); estocada tendida y atravesada (dos orejas).

Clemente, de azul eléctrico y oro: estocada (oreja); estocada y dos descabellos (oreja tras aviso).

La plaza registró un tercio de entrada en los tendidos. EFE

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