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Los 1.400 desguaces españoles se preparan para dar una segunda vida al plástico automotriz

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Daniela Goncalves Da Silva

Madrid, 22 ago (EFE).- Mientras millones de coches circulan diariamente por las carreteras españolas, otros miles finalizan su recorrido en los 1.400 desguaces del país, donde entran a formar parte de un sistema que Bruselas acaba de convertir en pieza clave de una industria obligada a garantizar una segunda vida del plástico automotriz.

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Aunque los registros todavía están lejos del volumen mínimo que debería tratarse vista la antigüedad del parque automovilístico español, fuentes del sector consultadas valoran esta actividad y analizan los desafíos a los que hace frente con la llegada del coche eléctrico, que añade una inédita complejidad.

El pasado 13 de agosto comenzó a aplicarse el nuevo reglamento europeo sobre vehículos al final de su vida útil, que fija que los coches nuevos contengan un 15 % de plástico reciclado en 2032 y un 25 % en 2036.

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Una norma que respalda el modelo circular de los también conocidos como Centros Autorizados de Tratamiento de Vehículos (CAT).

España cuenta además con 25 instalaciones de fragmentación y 9 de posfragmentación, que junto a los desguaces dan empleo directo a unas 12.500 personas, según datos de la Asociación Española para el Tratamiento Medioambiental de los Vehículos Fuera de Uso (Sigrauto) facilitados a EFE.

Los CAT españoles recibieron 671.675 automóviles el año pasado, pero si se eliminan los casi 65.500 tratados procedentes de la Dana de Valencia en 2024, la cifra quedaría prácticamente estable (-0,59 %).

Los números, afirma Sigrauto, están lejos de las 750.000 unidades que deberían tratarse como mínimo atendiendo al parque de vehículos en España y su antigüedad (la edad media supera ya los 15 años, conforme a la patronal automovilística Anfac).

Por regiones, el tratamiento de vehículos estuvo liderado por Andalucía (122.334); Comunidad Valenciana (115.203); Cataluña (79.641), y Comunidad de Madrid (64.999).

Para el director general de Sigrauto, Manuel Kindelan, el principal reto no es recuperar plástico de los vehículos, sino conseguir un material reciclado con la calidad, pureza y estabilidad que exige la industria de automoción.

Tal como explica a EFE, los principales cambios para los CAT, fragmentadores y posfragmentadores llegarán a partir de 2029, con nuevos requisitos sobre responsabilidad ampliada del productor, tratamiento, descontaminación, retirada de determinadas piezas y componentes, fragmentación, información y trazabilidad.

No obstante, prosigue, muchas obligaciones parten de prácticas que ya vienen aplicando, por lo que España está en una buena posición de partida. El desafío es adaptar ese sistema al nuevo reglamento sin destruir elementos que ahora funcionan eficientemente.

Kindelan advierte de que los vehículos que hoy llegan al CAT tienen una antigüedad media de unos 21 años. Es decir, el plástico que están tratando procede de principios de siglo, cuando la reciclabilidad tenían un peso mucho menor en el diseño.

Sobre los niveles de recuperación, aproximadamente un 85 % del peso del vehículo se reutiliza o se recicla, y si se incluye la valorización energética de ciertas fracciones, se recupera el 95 %.

En una entrevista con EFE, el presidente de la Asociación Andaluza de Desguaces (AAD), Rafael Azor Castaño, valora el reglamento europeo, aunque considera necesario que se concreten determinados aspectos para garantizar la viabilidad de los centros.

Andalucía cuenta con 200 centros autorizados operativos, que gestionan un parque de 6,55 millones de vehículos y generan un impacto económico directo de 109,6 millones de euros anuales.

A tenor de su relato, existe constancia de que la separación en origen de plásticos procedentes de vehículos al final de su vida útil puede integrarse dentro de las operaciones habituales de descontaminación y desmontaje de piezas para su reutilización.

Pero es improbable que resulte económicamente viable como actividad independiente sin disponer de herramientas avanzadas de identificación de materiales o de un mercado de reciclado más eficiente.

Además, la electrificación del parque ha introducido en el proceso de tratamiento una complejidad técnica y un perfil de riesgo “sin precedentes” respecto al vehículo de combustión interna, cuenta.

El desmontaje seguro de sistemas de alta tensión, la prevención de incendios y la gestión de la segunda vida y el reciclado son tres de los principales retos que esta actividad tiene por delante. EFE

(Recursos de archivo en EFEServicios 8021327992) 

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