Madrid, 25 mar (EFE).- La participación de las mujeres en las mismas condiciones que los hombres en la Semana Santa y otras celebraciones ha sido objeto de controversia desde hace décadas, en algunos casos ya superada y en otros ha llegado incluso hasta los tribunales europeos.
La polémica ha saltado esta semana a la actualidad por la Cofradía de la Purísima Sangre de Sagunto, entidad fundada en 1492, que acaba de rechazar que ellas procesionen.
La presencia femenina se ha abierto paso en las últimas décadas con cuadrillas de costaleros mixtas, y en otros casos exclusivamente femeninas, pero los conflictos son recurrentes y demuestran que el camino de la igualdad no es lineal.
Los impulsores de la integración argumentan que no se trata de romper las tradiciones de una arraigada Semana Santa, sino de adaptarla a los nuevos tiempos, pero las resistencias han obligado a los tribunales a dirimir si las entidades privadas de carácter religioso pueden establecer diferencias en razón de sexo. Lo mismo ocurre con celebraciones de fiestas patronales.
Estos son algunas polémicas todavía sin resolver y otras felizmente superadas.
En Tenerife, el conflicto se judicializó y todavía sigue pendiente de resolución en el Tribunal de Estrasburgo, instancia a la que recurrió la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna.
Fundada en el siglo XVII como asociación exclusivamente masculina, y con pleno apoyo del Obispado, rechaza la incorporación de mujeres como socias de pleno derecho y su participación en las procesiones de Semana Santa.
Tras una demanda de 35 mujeres, un juzgado de Tenerife, con el apoyo de la Fiscalía, anuló en enero de 2020 el artículo de los estatutos que impedía la participación de mujeres al considerar que vulneraba los derechos fundamentales de igualdad y no discriminación por razón de sexo y asociación.
Tras pasar por el Supremo, que revocó esa decisión, y por el Constitucional, que sí apreció discriminación en una sentencia que está plenamente vigente, la hermandad y el Obispado han llevado el caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).
En Gipuzkoa, una controversia similar a la de Sagunto se mantiene desde hace tres décadas en los alardes de armas que se celebran durante las fiestas patronales en Irun y Hondarribia. Las compañías masculinas se cierran a la participación de las mujeres como soldados.
Las tamborradas donostiarras sí han avanzado en la integración, aunque hay una en la Parte Vieja que se resiste aún a integrar mujeres en su desfile.
En el caso de la procesión de Semana Santa que regresa cincuenta años después a San Sebastián por el "empeño" de un grupo de laicos donostiarras, la comitiva será mixta y habrá hombres y mujeres también portando los tres pasos.
En Galicia, el caso de Sagunto es visto con extrañeza en lugares como Pontevedra, donde las cofradías ya son mixtas desde hace dos décadas.
"Me parece sorprendente que aún pase esto", ha señalado a EFE el presidente de la junta coordinadora de la Semana Santa pontevedresa, Ramón Peón, a quien le suena "raro" que siga habiendo rechazo a la incorporación de ellas como cofrades.
Reconoce que en Pontevedra, uno de los referentes en Galicia, "costó un poco" en su día que las cofradías aceptaran miembros femeninos "pero poco a poco fueron entendiendo que no era tan terrible como les parecía".
La Cofradía de Nuestra Madre del Mayor Dolor, que hasta 2024 era íntegramente femenina, hizo el camino inverso y aceptó la entrada de hombres.
En Cambados, hasta 2011 ninguna mujer había sido costalera y desde entonces son solamente ellas las que portan a la Virgen de las Angustias. Fue un hombre, Manuel Rial, el que animó a varias vecinas a crear una cofradía, ser parte activa y poner fin así a la discriminación sexista.
En Murcia, el Defensor del Pueblo y el Ministerio de Igualdad recibieron en 2025 la queja de una mujer y su hija por no dejarlas desfilar en el Tercio de Granaderos de la cofradía Marraja de Cartagena.
La hermandad argumentó que es una recreación histórica de uno de los tercios de infantería del siglo XVIII, donde no había mujeres. La cofradía es mixta y fue en 1970 la primera de la ciudad con una mujer presidenta de una de sus agrupaciones.
En Cartagena nació en 2005 la Asociación de Mujeres Cofrades local para impulsar la igualdad en su Semana Santa, y en Murcia capital salió en 2018 por primera vez en procesión un paso portado solo por mujeres, además de los dos mixtos que ya existían.
En Castilla y León, la hermandad del Cristo de la Buena Muerte acató en 2018 el mandato del Obispado de Zamora para la entrada de mujeres. Debido al reducido número de plazas y a la lista de espera, en sus desfiles aún no participan mujeres.
En Andalucía, en los últimos años ha habido polémicas recurrentes: en 2018, dos hermandades de El Puerto de Santa María, La Borriquita y La Soledad, decidieron prescindir de sus cuadrillas mixtas de costaleros; en 2022, la Junta de Gobierno de la cofradía de Los Ferroviarios de Granada presentó su dimisión en bloque después de haber suspendido su cuadrilla de costaleras, una decisión que ellas calificaron de machista y discriminatoria.
Sin embargo, desde 1991 la cuadrilla de Nuestra Señora del Amor de Lepe (Huelva) saca en procesión un paso portado únicamente por mujeres. Medio centenar de costaleras pioneras participaron ya en su primera salida y, desde entonces, mantienen la tradición cada Jueves Santo.
- En Castilla-La Mancha, un grupo de mujeres de Valera de Abajo (Cuenca) llevan años pidiendo integrarse como soldados en la fiesta de Moros y Cristianos.
En la misma provincia hay un caso muy diferente ya que la nueva directiva de la asociación cultural El Descendimiento de Cuenca, que pertenece a la Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud, está formada íntegramente por mujeres. EFE
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