Javier García Pajares, un sordociego que demuestra que "la diversidad es un tesoro"

Guardar

Isabel Laguna

Cádiz, 25 mar (EFE).- Javier García Pajares es sordociego y eso no le ha impedido ser un estudiante excelente, trabajar en lo que le gusta, ser padre e incluso subir el Kilimanjaro porque, según cuenta, su discapacidad le ha enseñado que en la vida se puede llegar tan alto como se quiera si el entorno es inclusivo.

"La diversidad es un tesoro", ha asegurado Javier García, nacido hace 34 años en Plasencia, y que este martes ha compartido su experiencia en un desayuno a ciegas organizado en Cádiz para promover la integración laboral de personas con discapacidad y demostrar que su contratación es viable y rentable.

La actividad, dentro del ciclo de actividades de la Semana del Grupo Social ONCE en Cádiz, ha contado con la colaboración del Grupo Ilunion, un proyecto empresarial de la organización dedicado a la lavandería industrial, 'contact center', servicios integrales, soluciones tecnológicas y accesibilidad universal.

El grupo cuenta con una plantilla de 45.00 trabajadores, de los que el 39 % tienen algún tipo de discapacidad.

Uno de ellos es Javier, cuya trayectoria es reveladora de que las barreras no están en la discapacidad de las personas que las padecen sino en la falta de oportunidades.

Ha contado que a los 10 años empezó a notar pérdida auditiva y que a los 13 ya le costaba entender lo que la gente hablaba. Él puede escuchar a la gente hablando, pero no puede entender lo que dicen.

Las audiometrías no revelaban ninguna enfermedad y los médicos a los que fue concluyeron que solo era un chico distraído.

A los 15 empezó a perder también la visión. "Poco a poco fue a más, en clase no me enteraba de nada".

Por eso con esa edad abandonó el instituto. "No hay mal que por bien no venga", bromea ahora.

Llevado por la "desesperación" de que su hijo dejara los estudios, su padre le afilió a la ONCE.

Un psicólogo de la organización empezó a visitarle en su casa y a sacarle del aislamiento, a llevarle a pasear y después le animó a ir con él a hacer escalada.

"Me preguntaba: ¿no te gustaría volver a estudiar, tener familia ...?".

Con la escalada y con esas reflexiones Javier aprendió "que en la vida podía llegar tan alto como yo quisiera" y retomó los estudios.

Acabó el Bachillerato con un 10 de nota, obtuvo una beca de excelencia para estudiar un doble grado de Derecho y Administración de Empresas en la Universidad Autónoma y fue el primer sordociego de Europa en hacer un Erasmus.

Después empezó a buscar trabajo y "llamé a la puerta adecuada, a Ilunion -ha afirmado-".

Allí alcanzó el primero de sus sueños, "trabajar de manera independiente", primero en los servicios jurídicos y después en el servicio de representación institucional.

  "Siempre me he sentido una persona más porque el entorno es inclusivo. Miro alrededor y veo mucha diversidad, discapacidad física, visual, auditiva, toda esa diversidad es un tesoro".

  También ha cumplido su segundo sueño "subir las montañas más altas del mundo". Ya ha subido el Etna, el Kilimanjaro y prepara escalar el Aconcagua.

  Y ahora escala "una montaña más pequeña y más dura", la de ser padre de dos hijos de 3 y 1 años.

  Comparte su historia porque también sueña con que su experiencia de superación será "la historia de cualquier persona".

  "Que el mundo sea un océano de oportunidades donde todas las personas puedan nadar. Todas las personas vamos a pasar en algún momento por situaciones difíciles y vamos a necesitar una oportunidad", dice.

  Él lleva más de 20 años de pruebas médicas de todo tipo de profesionales que no han logrado un diagnóstico de por qué ha perdido la vista y el oído, pero lo importante, dice, es que "hago mi vida".

  "Soy feliz porque mi entorno es inclusivo", asegura Javier, ayudado por una intérprete con la que puede entender lo que los demás hablan y por un bastón rojo y blanco, no tanto porque sea del Atlético de Madrid, bromea, como porque es lo que distingue a una persona ciega, que lo lleva solo de color blanco, de una sordociega. EFE

  (foto) (vídeo)