La Policía halló armas cerca de la víctima de El Torrejón de Huelva y una vecina dice que la "acosaba"

Once personas enfrentan juicio por la muerte de un hombre en un barrio de Huelva, donde se incautaron armas tras un violento incidente y se investiga el testimonio de una vecina que denuncia amenazas y acoso previos al crimen

Guardar

Las declaraciones de los agentes del Cuerpo Nacional de Policía involucrados en la investigación del homicidio en el barrio de El Torrejón de Huelva confirmaron que, tras el suceso, se presentaron varios intentos de enfrentamientos en distintas áreas de la barriada. Esta situación obligó a la Policía a intensificar su presencia y reforzar la seguridad en la zona durante los días posteriores al crimen, según consignó el medio Europa Press. En el proceso judicial que tiene lugar en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Huelva, once personas están siendo juzgadas como supuestas responsables de la muerte de un hombre a raíz de una violenta reyerta ocurrida en 2020.

De acuerdo con Europa Press, la policía localizó tres armas en las inmediaciones del cuerpo de la víctima: un cuchillo con el mango verde, un bate de béisbol y una navaja. Los objetos se hallaban próximos a donde se produjo el fallecimiento, y uno de los agentes que intervino explicó que recogió la navaja que estaba situada al lado de la rueda de un vehículo. Las autoridades no pudieron determinar la hora exacta en la que se realizó la recogida, aunque aseguraron que sucedió durante la tarde posterior al hecho. El hallazgo de estos elementos reforzó la hipótesis de un enfrentamiento violento que involucró a varias personas de la zona.

Tal como publicó Europa Press, una de las declaraciones más relevantes del juicio corresponde a una vecina que residía encima del domicilio de la víctima. La mujer, quien testificó en la cuarta jornada ante el jurado popular, relató que sufría acoso sexual por parte del fallecido y que esto la mantenía en estado de temor. Añadió que si bien no estuvo presente en el barrio el día del altercado mortal, su testimonio señalan los episodios de conflicto previos y amenazas directas, como la supuesta frase: "te voy a mandar el corazón de tu madre en una fiambrera". Esta vecina subrayó que el fallecido también amenazaba a sus hijos con represalias si ella contaba lo sucedido.

Europa Press reportó que la mujer describió al fallecido como alguien "obsesionado con las mujeres", aclarando que, según su conocimiento, no podía atestiguar si el hombre acosaba a la hija menor de edad del principal acusado, hipótesis planteada por la defensa. Sin embargo, expresó que el fallecido mostraba un comportamiento intimidatorio hacia ella y que llegó a sacar un cuchillo en una ocasión. La vecina sostuvo que no denunció en su momento el acoso ni las amenazas por miedo, aunque sí interpuso una denuncia ante la Policía Nacional tras la ocupación de su vivienda por un familiar del difunto tras los hechos. Según la mujer, tuvo que dejar el piso en el que residía desde hacía tres décadas por temor después de este episodio.

Al profundizar en los motivos del conflicto, la mujer precisó que el origen del altercado estaría vinculado a filtraciones de agua en la vivienda del fallecido, procedentes de su piso. Explicó que el problema se solucionó el 22 de julio de 2020, aunque los arreglos se demoraron más tiempo debido a la pandemia. Llegó a mostrar las facturas a los hermanos del fallecido para acreditar la reparación. Según su relato, en algún momento acudió con el perito de su seguro a la vivienda del hombre fallecido para valorar los daños, pero este no permitió la entrada.

Europa Press detalló que la relación entre la vecina y el principal acusado de la puñalada mortal era, según sus palabras, simplemente la de "vecinos correctos". El acusado vivía en un bajo del mismo edificio, y de acuerdo con el perito de la mujer, el asunto de las filtraciones no debería haberle afectado.

Durante el juicio, tanto el Ministerio Fiscal como las acusaciones particulares señalaron que en la denuncia policial presentada por la ocupación de la vivienda no figura ningún relato de acoso sexual o amenazas, a pesar de que la mujer afirmó haberlo comunicado en su momento a la policía. La Fiscalía y los abogados de la acusación particular destacaron que solo consta la ocupación en la denuncia escrita. El tribunal no admitió como prueba de contradicción posibles divergencias entre la declaración prestada en juicio y lo reflejado en el escrito policial, ya que únicamente se consideran las declaraciones realizadas en el juzgado durante la instrucción del caso.

En relación a los incidentes posteriores al crimen, según consignó Europa Press, el jefe de la Unidad Territorial de Policía Judicial relató en su comparecencia como testigo que la zona se caracterizaba por su conflictividad y que el ambiente después del homicidio se tensó con varios conatos de enfrentamientos entre vecinos y allegados de las partes implicadas. El responsable policial explicó que se encontraba en la barriada dando apoyo cuando se pedía colaboración adicional para evitar una escalada de violencia.

En la misma línea, otros agentes de la policía científica describieron su intervención en la recogida de evidencias, precisando las características y el lugar donde se hallaron las armas. Además, uno de los policías relató que mientras se tomaba declaración en la zona a una testigo —que afirmó que la víctima llevaba consigo un cuchillo— se constató que dicha persona era una de las implicadas en la disputa y ahora figura como una de las personas procesadas en la causa.

De acuerdo con los testimonios recogidos por Europa Press, el contexto del suceso se enmarca en una serie de disputas vecinales, antiguos problemas de convivencia y denuncias cruzadas. Los hechos que condujeron al juicio se desencadenaron tras una reyerta, cuya causa principal se vincula, según lo sostenido por las partes, a enfrentamientos personales y episodios previos de acoso y amenazas. La investigación policial se centró en reconstruir los eventos ocurridos la noche del crimen, el papel de cada uno de los acusados y la dinámica de la pelea, así como en analizar las evidencias materiales encontradas en el lugar.

La vista oral prosigue en la Audiencia Provincial de Huelva, donde el jurado popular deberá valorar los testimonios de los agentes e implicados, la consistencia de las denuncias presentadas y la validez de las pruebas aportadas durante el juicio, según se detalla en los reportes publicados por Europa Press.