San Sebastián, 11 mar (EFE).- El Aita Mari, el buque vasco de rescate de Salvamento Marítimo Humanitario (SMH), ha zarpado este miércoles rumbo a Siracusa (Italia) para iniciar su misión decimoctava en el Mediterráneo central.
El barco ha salido del puerto de Valencia tras varios días de preparación, entrenamientos técnicos y de coordinación a bordo por parte de la tripulación para emprender una misión que, según asegura SMH, se desarrolla en un contexto marcado "por un profundo retroceso en las políticas migratorias en Europa" y por "el recrudecimiento de conflictos en Oriente Medio, que previsiblemente generará nuevos desplazamientos forzados de población".
"Este escenario apunta a un aumento del número de personas que se verán obligadas a abandonar sus hogares y buscar protección internacional, muchas de ellas intentando alcanzar territorio europeo a través del Mediterráneo. Ante esta realidad, las organizaciones humanitarias insisten en que la Unión Europea debe responder con políticas basadas en la protección, la acogida y el respeto al derecho de asilo", asegura la ONG en una nota.
Salvamento Marítimo Humanitario denuncia que la Unión Europea "ha reforzado una agenda cada vez más restrictiva y abiertamente antimigrante, priorizando la externalización de fronteras y los mecanismos de control frente a la protección de los derechos humanos de las personas que buscan refugio y asilo".
Señala que organizaciones humanitarias han denunciado especialmente el nuevo decreto europeo que entrará en vigor el próximo 7 de junio y que "endurece los procedimientos fronterizos y amplía los mecanismos de detención y devolución acelerada de personas migrantes y solicitantes de asilo".
"La aprobación de este decreto supone un paso más en la consolidación de una Europa que responde al sufrimiento humano con barreras, detenciones y expulsiones", ha destacado el capitán del Aita Mari, Iñigo Mijangos.
También ha criticado la reciente decisión del Parlamento Europeo de validar la creación de centros de deportación en terceros países, una medida que, según diversas organizaciones humanitarias, "consolida la externalización de responsabilidades y pone en riesgo la protección efectiva de las personas migrantes y refugiadas".
"Externalizar las fronteras y financiar centros de deportación fuera de Europa no resuelve nada: solo aleja el problema de nuestra vista mientras miles de personas continúan arriesgando su vida. Tenemos que decir basta a la Europa fortaleza; por eso nuevamente salimos a prestar ayuda humanitaria donde haga falta", ha afirmado Mijangos. EFE

