Baleares inicia el camino de la terapia celular para combatir enfermedades

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Javier Alonso

Palma, 20 feb (EFE).- Las Islas Baleares han iniciado el camino hacia la terapia celular para curar enfermedades, reparar tejidos o recuperar funciones del cuerpo, lo que supone una “revolución en el mundo de los trasplantes”, según el director técnico del Banco de Tejidos, Javier Calvo.

El Banco de Sangre y Tejidos de las Baleares, dependiente de la Conselleria de Salud, en colaboración con el Instituto de Investigación Sanitaria (Idisba), impulsa la creación de una unidad de terapia celular, ha explicado Calvo en una entrevista con EFE.

En la actualidad, este banco es el centro sanitario responsable de la recepción de las donaciones que se realizan en las islas (sangre, tejidos y leche materna) y ofrece sus servicios a los centros hospitalarios y clínicas del archipiélago.

Hasta ahora, lo habitual era sustituir un órgano o tejido enfermo —como una córnea, un tendón o un riñón— por otro de un donante para que el paciente recuperara su salud, pero la terapia celular abre una nueva vía.

Las unidades de terapia celular son servicios especializados donde se preparan y aplican tratamientos que utilizan células vivas, del propio paciente o donadas, para reparar tejidos dañados, combatir enfermedades o regenerar funciones del cuerpo, ha explicado Calvo.

Funcionan como “fábricas limpias” donde las células se extraen, se modifican y se multiplican en laboratorio antes de volver al paciente: se separan las células sanas, se cultivan para generar más y se introducen de nuevo en el organismo.

“Hasta ahora nuestra función era como la de un taller mecánico: sustituir una pieza rota por otra nueva, por ejemplo una tibia por otra. Ahora se trata de dar un paso más: extraemos las células sanas, las manipulamos y las insertamos en el paciente para que crezcan, se desarrollen y reparen el tejido en cuestión dañado”, ha señalado el investigador.

En concreto, el Banco de Tejidos trabaja en un proyecto relacionado con la insuficiencia límbica, una enfermedad del ojo que ocurre cuando se destruyen o fallan las células madre del limbo corneal, como sucede en quemaduras químicas por lejía o amoniaco.

Esta iniciativa se desarrollará en colaboración con el servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Son Espases, dirigido por Ana Cardona, y actualmente el Banco de Sangre y Tejidos espera la autorización inicial de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios para realizar este ensayo.

La esperanza del Banco de Tejidos es obtener este permiso antes del verano y comenzar entonces la primera fase, la de seguridad, que consiste en demostrar en laboratorio que lo que se aplicará al paciente no es dañino.

En esta etapa inicial, ha subrayado Calvo, no se debe demostrar aún que el tratamiento cura la enfermedad, sino garantizar que no genera nuevas lesiones, enfermedades o contagios.

El caso que analizará el Banco de Tejidos es muy concreto: una quemadura cáustica en el ojo, una lesión grave causada por sustancias químicas alcalinas fuertes (como lejía, amoníaco o sosa cáustica) que entran en contacto con la superficie ocular o tejidos cercanos.

Además, el Banco de Tejidos tiene en su agenda un futuro proyecto de ingeniería de tejidos para el tratamiento de la pseudoartrosis, una complicación en la que un hueso fracturado no se consolida correctamente y forma una “falsa articulación”. EFE

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