Tulathimutte disecciona las penurias emocionales de los milenial en la satírica 'Rechazo'

Guardar

Magdalena Tsanis

Madrid, 13 feb (EFE).- En 2019 Tony Tulathimutte publicó en una revista estadounidense un relato que se hizo viral, 'El feminista', una de las provocadoras historias incluidas en 'Rechazo' (AdN), donde disecciona con humor las penurias emocionales de la generación milenial y que ahora se publica en español.

Un feminista apasionado que no entiende por qué no se come una rosca, una mujer que convierte un enamoramiento no correspondido en obsesión malsana o un tímido que lucha como puede contra su propia represión sexual son algunos de los protagonistas de sus relatos, auténticas radiografías del autoengaño en tiempos de internet y redes sociales.

PREGUNTA.- ¿Es la sátira el mejor modo de abordar la vida moderna?

RESPUESTA.- Es la forma en que funciona mi cerebro. La sátira es un buen recurso para las mentes que tienden al catastrofismo. En América se dice mucho que la sátira ha muerto porque la realidad ya es demasiado absurda, un mundo donde los billonarios pedófilos están al mando y ocho tipos tienen todo el poder. Para mí, se trata de intentar que el lector vea las cosas de otro modo al que están acostumbrados, plantear conexiones o contextos que no son los habituales.

P.- ¿Es complicada la irreverencia en estos tiempos?

R.- Creo que lo 'woke' es una forma velada de enmascarar creencias reaccionarias. En general a la gente le gusta la transgresión, el humor obsceno, los detalles de la vida íntima. En todo caso, no creo haber escrito nada políticamente incorrecto o insensible. Si me comparas con escritores como Dennis Cooper, él sí es transgresor nivel Pasolini. Yo soy solo un cómico, la comedia hace que las cosas sean más fáciles.

P.- ¿Por qué crees que el relato 'El feminista' se hizo viral?

R.- Me gustaría pensar que simplemente es una buena historia, pero supongo que también tiene que ver con que trata un tema relevante socialmente y eso tiene pros y contras. Por un lado, tienes mucha difusión y eso es genial; lo malo es que hay gente que cree que estoy defendiendo una tesis y ese no es mi trabajo.

En Europa me preguntan mucho por los incells, si creo que internet nos hace sentir más solos, qué pienso sobre las aplicaciones para ligar. Creo que lo hace que algo sea memorable es lo que causa fricción en tu cabeza y te hace plantearte preguntas.

P.- Se dice que los milenial son una generación absorta en sí misma y ansiosa. ¿Lo ves así?

R.- Una de mis citas favoritas de Susan Sontag es que nadie que forme parte de una sensibilidad puede criticarla, solo exhibirla. Soy milenial, es parte de lo que soy.

Dicho esto, creo que dividir a la gente según una serie de características, ya sea una generación, la raza, el género, la nacionalidad o la orientación sexual, son formas de identidad prefabricada, de crear una narrativa confortable que nos haga pensar que entendemos a los demás. Lo cierto es cuando estás ante un individuo concreto, no suele encajar en ninguna de esas categorías.

P.- Pero siempre hay algo cierto en los estereotipos, ¿no?

R.- Supongo que lo de ansiosos y autoconscientes tiene que ver con que crecimos sin internet y ésta apareció en nuestros años de formación, entre los 8 y los 18. Tuvimos que adaptarnos a ello, para muchos milenial fue algo traumático, no quiero exagerarlo pero sí creo que esto nos ha hecho más neuróticos, más conscientes de nuestra imagen y de la falta de control sobre ella que podemos llegar a tener.

Si lo comparas con el estereotipo de los Z, dicen que son muy inexpresivos, y creo que eso puede tener que ver con que desde muy temprana edad han intuido que un posado embarazoso puede tener consecuencias nefastas, alguien puede hacerte una foto y acabar convertido en 'meme' para el resto de tu vida.

P.- Tu libro se llama 'Rechazo', eres hijo de inmigrantes asiáticos, ¿qué opinas sobre la política migratoria de Trump?

R.- El concepto de identidad grupal es un cuento de hadas y en particular el de la nacionalidad, es convertir una generalización en algo ontológico. Cuando Trump dice que México envía a Estados Unidos a los violadores o gánsteres... es una retórica poderosa porque a las personas nos cuesta lidiar con la incertidumbre, pero no es verdad.

P.- ¿Ha aumentado la sensación de rechazo y de soledad con las redes sociales?

R.- Ahora es más visible. Puedes despertarte a las tres de la mañana, sentir que te asalta el pánico, coger tu teléfono y postearlo. También hay mucho de juego de rol, de dar una imagen, hay mucho fraude. Y por otro lado, si rompes con alguien puedes seguir sabiéndolo todo de su ida, a no ser que lo bloquees. No sé si estamos más solos pero creo que son nuevas formas de soledad.

P.- En España el Gobierno acaba de anunciar la prohibición del acceso a redes por menores de 16 años. ¿Qué le parecen este tipo de medidas?

R.- Creo que es estúpido, es querer controlar lo que no puede controlarse. Los adolescentes tienen muchos recursos y tiempo libre, encontrarán la manera de acceder, pero de este modo será todo menos visible, más oscuro. Entiendo el miedo legítimo de los padres pero también aportan cosas positivas, no todo es malo. EFE

(foto)