Burgos, 6 feb (EFE).- El San Pablo Burgos afronta este fin de semana un nuevo reto en la Liga Endesa con la visita de La Laguna Tenerife, uno de los equipos más sólidos y reconocibles del campeonato, y de nuevo lo hace en una situación delicada en la clasificación, lo que convierte cada partido en una auténtica final, tal y como reconoció su entrenador, Porfi Fisac, en la previa del choque.
“Para nosotros cualquier partido ahora mismo es una necesidad máxima”, ha subrayado el técnico, consciente del nivel del rival pero también convencido de que la permanencia pasa por dar golpes sobre la mesa y sorpresas y considera que "este es uno de esos partidos" en los que hay que hacerlo.
El encuentro llega marcado, una vez más, por los problemas físicos en el conjunto burgalés, pues a la baja confirmada de Dani Díez, se le suman las habituales molestias de Raul Neto y ahora también las de Jermaine Samuels, uno de los jugadores más en forma del equipo, cuya presencia será duda hasta última hora.
Enfrente estará un La Laguna Tenerife que Fisac definió como mucho más que un equipo dependiente de individualidades.
“Tenerife no es solo un jugador, tiene un roster amplio, de mucha calidad y con muchas condiciones”, destacó el técnico, al tiempo que elogió el baloncesto que practica el conjunto canario en las últimas temporadas, calificándolo como “de muchos quilates”, y puso en valor la inteligencia con la que el equipo está construido y dirigido.
“Es un equipo que da gusto verle jugar y nosotros tenemos que intentar que no se sienta tan cómodo”, añadió.
Pese a las dificultades, el mensaje del entrenador del San Pablo Burgos fue claro y directo: creer es el primer paso para competir. EFE
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