Sevilla, 6 feb (EFE).- El entrenador del Sevilla, el argentino Matías Almeyda, afirmó en vísperas de recibir al Girona que será "un partido difícil", ya que "todas las fechas son finales" para su equipo en lo que queda de temporada "y la de este sábado será una más, sobre todo por cómo está el torneo" y tras la goleada encajada en Mallorca (4-1).
Almeyda manifestó este viernes en rueda de prensa que el rival es "un equipo que juega bien, con buenos jugadores, un sistema claro, y que evidentemente no tiene la presión de este Sevilla", en el que dijo que intenta "administrar los momentos" sin dejarse "llevar por lo que se está diciendo" en los últimos días después de la derrota del lunes, lo que ha exacerbado los ánimos en un "club bastante dividido".
Frente a eso, el técnico bonaerense insistió en que debe haber "unión" para estar "todos en el mismo objetivo, que es salvar al Sevilla", decimoquinto con 24 puntos, a 2 del descenso, aunque resaltó que, "por supuesto", acepta "la disconformidad, sobre todo cuando pierdes 4-1".
"Nadie te va a tirar flores y hay que aguantarse", admitió el 'Pelado' Almeyda, quien se mostró preocupado por haber encajado "muchísimos goles" y explicó que ha "ido tratando de modificar sistemas, movimientos, presiones", además de que "si se analiza cada gol en contra, muchos vienen por pérdidas de marca; no es por falta de gente, sino de concentración".
El preparador sevillista lamentó haber recibido en Mallorca "tres goles desde los laterales", uno de los flancos que cubría José Ángel Carmona, quien "no estuvo fino, sobre todo en algunas acciones", algo que achacó a que "está entregando todo, se deja el alma y esa entrega es demasiado excesiva".
Por ello, consideró que "la tranquilidad juega un factor fundamental", así que "tampoco es bueno exponer tanto los errores" porque "eso perjudica", igual que también lastra al Sevilla "la falta de efectividad arriba a lo largo del torneo", una faceta en la que "la baja de Rubén (Vargas) es importante" porque el extremo suizo "tiene ese cambio de ritmo que puede marcar una diferencia".
El argentino aseguró que "sería un débil" si se parase "a pensar" en su posible destitución, puesto que se definió como "un luchador" que estará en el cargo "hasta el momento que decidan" los dirigentes que no es "útil para el Sevilla" y, además, llegado el caso, afirmó que "no reclamaría ni dinero".
"No me interesa eso. Deseo salvar la categoría y le estoy metiendo todo lo que tengo. Si después consideran que tiene que haber otro, no soy de los que va a llorar. Me traje el bolso, soy nómada desde los 15 años. Pero deseo cumplir mi contrato (hasta 2028) y tengo unas ganas terribles de que esto acabe bien", añadió.
Almeyda alabó al delantero francés Neal Maupay, que debutó con un tanto en Mallorca, y del que dijo que "llegó para hacer goles" porque "el equipo del año pasado tenía a gente como Lukebakio", vendido en agosto, por lo que "se te fueron goles y acá se va a ganar haciendo goles", por lo que "era normal traer un delantero" en el mercado invernal.
También destacó que para la visita del Girona recuperan a tres centrales: el serbio Nemanja Gudelj, tras cumplir un partido de sanción, y a César Azpilicueta y el francés Tanguy Nianzou, tras superar sendas lesiones, aunque matizó que ninguno de estos dos últimos "está para 90 minutos". EFE
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