Las pintadas localizadas en Leioa que incluyen símbolos vinculados a ETA, como el anagrama de la organización, una serpiente enrollada a un hacha y la expresión ‘Bietan Jarrai’, han generado un amplio rechazo institucional y han puesto en el centro del debate la respuesta de las formaciones políticas vascas. Según informó Europa Press, Aitor Esteban, presidente del EBB del PNV, manifestó a través de sus perfiles en redes sociales su “rechazo total” a estos actos, al considerar que resultan contrarios a los valores democráticos y representan un ataque directo a la dignidad de las víctimas del terrorismo. Al tiempo, Esteban cuestionó la postura de EH Bildu, formación que decidió no sumarse a la declaración institucional de condena aprobada por el Ayuntamiento del municipio vizcaíno.
De acuerdo con Europa Press, Esteban declaró que “lo grave es que EH Bildu vuelva a mirar hacia otro lado”, haciendo referencia a la negativa de esta formación a apoyar el texto consensuado por el resto de los grupos municipales —PNV, PSE, PP y Podemos—. El documento, según detalló dicho medio, insiste en que este tipo de expresiones “vulneran la dignidad de las víctimas, dañan la convivencia y contradicen los valores democráticos que nuestra sociedad ha construido con esfuerzo y determinación”.
El dirigente del PNV explicó públicamente que, además del impacto simbólico, estas pintadas representan una alteración de la convivencia ciudadana y constituyen un obstáculo para la consolidación de un espacio común basado en el respeto y la pluralidad. Esteban subrayó la importancia de mantener una posición firme frente a cualquier manifestación de enaltecimiento de la violencia y reclamó, en palabras recogidas por Europa Press, el reconocimiento de las víctimas y una apuesta inequívoca por la convivencia.
El medio Europa Press también resaltó que el Buró Bizkaíno del PNV (BBB) manifestó su condena ante las pintadas, sumándose a la denuncia de lo que considera una “vulneración de la dignidad de las víctimas”. La organización reafirmó su compromiso con la convivencia y los valores democráticos y remarcó que este tipo de actos “alteran” el clima social y buscan socavar los fundamentos sobre los que se ha construido la actual sociedad vasca.
Según publicó Europa Press, las pintadas han reavivado el debate sobre la memoria histórica y el rechazo a cualquier tipo de violencia política. El posicionamiento de los diferentes grupos municipales en Leioa volvió a evidenciar divisiones en torno a la gestión del recuerdo de las víctimas y la interpretación del significado político de este tipo de mensajes en la vía pública.
La negativa de EH Bildu a respaldar la declaración institucional ha abierto cuestionamientos sobre su actitud ante hechos que suscitan una condena unánime por parte del resto de fuerzas. Europa Press recogió cómo la formación jeltzale insistió en que la condena no solo es un deber institucional sino un requerimiento fundamental para garantizar la convivencia y el respeto entre las distintas sensibilidades de la sociedad vasca.
Las imágenes compartidas y la reacción inmediata de los representantes políticos reflejan, según reportó Europa Press, una preocupación extendida entre los actores sociales y políticos que consideran imprescindible impedir el retorno de cualquier simbología que remita a la justificación de la violencia o a la legitimación de la historia de ETA. La declaración conjunta del consistorio de Leioa advirtió al respecto, reiterando la importancia de excluir del espacio público cualquier expresión que humille a las víctimas o desafíe los valores constitucionales y democráticos.
El incidente en Leioa forma parte de una serie de episodios con similares características producidos en distintas localidades del País Vasco, episodios en los que el debate sobre la condena del terrorismo y la defensa de los valores democráticos vuelve a situar el papel de las formaciones políticas en el centro de la discusión pública. Según reiteró Europa Press, las palabras de Aitor Esteban buscan remarcar la trascendencia de un posicionamiento claro y sin ambigüedades frente a cualquier fenómeno que pueda alterar la convivencia o menoscabar el esfuerzo realizado durante años para construir una sociedad más justa y plural.

