'Sabor social', un proyecto pionero para convertir excedentes en alimentación segura

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Pamplona, 21 ene (EFE).- Los excedentes alimentarios ya cocinados procedentes de lugares como restaurantes, hoteles, colegios, hospitales o comedores de empresas van a ser recogidos, procesados y distribuidos entre personas en situación de vulnerabilidad gracias a un proyecto pionero del Banco de Alimentos de Navarra denominado 'Sabor social - El plato compartido'.

El proyecto, presentado este miércoles en rueda de prensa, prevé ofrecer hasta 250 raciones diarias a personas en situación de vulnerabilidad a partir de la recuperación y transformación de excedentes alimentarios, con el apoyo de la Fundación 'la Caixa'.

La iniciativa nace para dar respuesta a un doble reto social y ambiental: mientras persiste la inseguridad alimentaria en determinados colectivos, una parte significativa de los alimentos preparados en comedores escolares, empresariales y hospitalarios no llega a aprovecharse.

Uno de los principales elementos diferenciales de 'Sabor social' es su enfoque de trabajo en red, desde a colaboración público-social-privada.

Así, el proyecto cuenta con la implicación del Gobierno Foral, la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, la Universidad Pública de Navarra, la Universidad de Navarra, colectividades del sector de la restauración colectiva, entidades sociales, Ausolan, Elkarkide, París 365 y Alimenta valores, entidad responsable de la coordinación del programa.

El modelo complementa el sistema tradicional de distribución alimentaria, permitiendo llegar a personas que actualmente no acceden de forma regular a una alimentación adecuada (unas 25.000 en Navarra).

A través de protocolos específicos de seguridad alimentaria, logística y trazabilidad, canaliza excedentes de colectividades hacia comedores y recursos sociales, garantizando su calidad y seguridad.

Marisol Villar, presidenta del BAN, entidad que recuperó en 2025 unas 2.000 toneladas de alimentos que de otra forma hubieran ido a la basura, ha destacado que se trata de productos que "no están para comercializar, pero sí son comestibles y se pueden repartir entre la gente más necesitada".

Con la aplicación de la ley contra el desperdicio alimentario, muchos residuos se han canalizado a través del BAN, pero "queda un punto perdido, que es qué hacemos con los alimentos cocinados" de restaurantes, hoteles, colegios, hospitales y comedores de empresas, entre otras entidades.

En una primera fase, que se espera comenzar después del verano, se aprovecharán los excedentes alimentarios del Hospital Universitario de Navarra, que reparte unas 800 raciones diarias, y de dos colegios que tienen 1.200 alumnos en total. El comedor social París 365 será el principal receptor de estas raciones de comida excedentarias.

El objetivo es procesar unos 4.000 kilos de comida al año y preparar unas 7.500 raciones.

Posteriormente, con los protocolos ya más consolidados, el BAN quiere empezar a aprovechar los excedentes de los comedores de empresas. La entidad calcula que el presupuesto para desarrollar el proyecto en 2026 y 2027 asciende a unos 100.000 euros.

La vicepresidenta del BAN ha destacado que cada persona consume como media 490 kilos de comida al año y ellos reparten unos 117 kilos por beneficiario, pero aspiran a llegar al 50 %.EFE