Marina Abramović regresa al Liceu con la inclasificable e inmersiva 'Balkan Erotic Epic'

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Barcelona, 21 ene (EFE).- La artista serbia Marina Abramović, considerada la madre de las performances, regresa al Gran Teatre del Liceu el día 24 para el estreno mundial de la versión teatral de la "inclasificable" e "inmersiva" 'Balkan Erotic Epic', una de sus creaciones más ambiciosas y una reivindicación del cuerpo como espacio de "poder, misterio y transformación".

Si hace unos días el coso de la Rambla barcelonesa vivió el histórico debut de la soprano Lise Davidsen en el rol de Isolde, el próximo sábado los focos volverán a apuntar a su escenario con esta pieza, de más de cuatro horas de duración, que incluye trece escenas, con acceso restringido a menores de dieciocho años, con desnudos integrales, escenas sexuales explícitas o gigantescas esculturas de penes.

Abramović fusiona en esta epopeya erótica balcánica, que ha concebido con "total libertad", mitos ancestrales de los Balcanes, de países como Bulgaria, Albania, Rumanía, Grecia, Turquía, Serbia, Montenegro o Macedonia, con tradiciones folclóricas, con ritos relacionados con la muerte o la lluvia.

Acompañada de parte de su equipo, la artista ha explicado este miércoles en rueda de prensa que para concebir esta obra ha hecho una investigación "muy dolorosa" y ha regresado a su infancia, lo que tampoco ha sido placentero, y ha considerado que hay que tener "mucho valor" para presentarla en un teatro como el Liceu, porque lo que verán los espectadores "no es nada normal".

"Hay que ser muy valiente -ha dicho en referencia a los gestores de la ópera barcelonesa- y estoy muy orgullosa por ello, porque combinamos, por primera vez, danza, performance duracional, música, objetos en el escenario, animación, proyecciones, instrumentos y electrónica, lo que es una locura que da pie a una nueva forma de arte".

El montaje se estrenó mundialmente el pasado 9 de octubre en Manchester (Inglaterra), sin críticas negativas, lo que Abramović ha reconocido que no se esperaba, en un formato en el que las trece escenas sucedían al mismo tiempo y era el público quien trazaba su propio recorrido y decidía cuándo entraba y salía del espacio de los Aviva Studios.

Ahora, en Barcelona, los más de 70 intérpretes, entre bailarines, músicos y cantantes, ofrecerán las escenas de forma consecutiva, iniciándose con un lamento fúnebre por Josep Broz Tito, el líder de la Yugoslavia comunista, interpretado por la cantante Svetlana Spajić, con la música de instrumentos de viento, metal y tradicionales de la zona.

En otro momento, durante la 'Danza del cuchillo', se podrá ver una danza tradicional balcánica con cuchillos y en 'Masaje en los pechos', unas mujeres gesticulan sobre tumbas para despertar la tierra, mientras que en 'Espantando a los Dioses', otro grupo femenino se muestra al cielo para alejar las tormentas.

Por otra parte, ha querido que Maria Stamenkovic Herranz diera vida a su propia madre, con la que no se llevaba muy bien, y que era una "estricta" y "convencida" comunista que "nunca se  rindió, ni abandonó su filosofía", a la que la hace aparecer desnuda cantando encima de una mesa.

La aparición de este personaje, según ha destacado Abramović, le ha resultado de "lo más terapéutico" y ha agregado: "Cada vez que está en escena yo me siento mejor".

Tras cumplir 79 años el pasado mes de noviembre y con 60 como performancer, ha reconocido que, al principio, sólo quería encargarse de la dirección, pero conforme se iba desarrollando el espectáculo no pudo "resistirse" a entrar en escena.

En la propuesta barcelonesa intervendrá al final junto con el coreógrafo Blenard Azizaj, en un momento, ha dicho, de "mucha nostalgia y sufrimiento, porque en los Balcanes siempre hay sufrimiento e infelicidad".

Con la directora asociada Georgine Blak, la composición musical de Marko Nikodijević, la coreografía de Blenard Azizaj y la dirección de la performance duracional a cargo de Billy Zhao, el espectáculo se podrá ver en el Liceu del 24 al 30 de enero y, según ha indicado Abramović, está previsto que en los próximos meses también viajen a Italia, Luxemburgo, Hong Kong o Amsterdam.

El director artístico del Gran Teatre del Liceu, Víctor Garcia de Gomar, ha advertido de que todos los espectadores al entrar deberán dejar sus móviles en unas fundas de seguridad, estando "totalmente" prohibido hacer fotografías durante la representación.

Asimismo, ha indicado que dada la naturaleza del montaje, el público podrá entrar y salir de la sala en cualquier momento durante la función, con el servicio de bar abierto, por lo que se recomienda llevar tarjeta de crédito o efectivo para adquirir lo que se desee. EFE

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