Madrid, 20 ene (EFE).- El turismo sostenible, durante años el santo grial y el reclamo verde del sector, ha dejado de ser un enfoque válido y, según los técnicos, debe dar paso de forma urgente a un turismo regenerativo que no busque solo conservar, sino también restaurar.
"Los que trabajamos en las áreas protegidas tenemos que dar un paso más allá, y hacerlo ya, hacia la regeneración activa del territorio", afirma Javier Gómez-Limón, responsable de Uso Público y Ecoturismo de Europarc, la federación europea de espacios naturales.
La inauguración este miércoles de Fitur y el reciente avance de los datos sobre turistas extranjeros en España en 2025, con 96,5 millones de visitas, coincide con la publicación de un análisis de Gómez-Limón en la revista de Europarc-España en el que defiende que el turismo sostenible no sirve para solucionar los problemas de masificación de las áreas protegidas.
"Ha quedado desactualizado, incompleto o insuficiente frente a los desafíos actuales", señala el experto en ese documento.
Frente al turismo sostenible, que intenta minimizar el impacto sobre el medioambiente, la sociedad y la economía, el regenerativo apuesta por "devolver más de lo que se toma".
Gómez-Limón, responsable del proyecto de la Carta Europea de Turismo Sostenible en Espacios Naturales Protegidos (CETS), explica a EFE que este nuevo enfoque pasa necesariamente por una mayor regulación: "Regular la afluencia, los cupos en fechas señaladas, el acceso a determinadas zonas... en resumen, una regulación hacia la ordenación de usos".
Para que la actividad turística contribuya a la reparación de los ecosistemas degradados los ingresos que proceden de ella "deben revertir en acciones directas de conservación y restauración", dice en su artículo.
Pero ni los responsables políticos, ni las empresas del sector, ni los propios turistas están siempre por la labor, comenta.
"Para el sector, cuantos más ingresos y más turistas, mejor. Políticamente también gusta mucho decir que hemos batido récords de visitantes. Pero a los técnicos nos gusta menos. No hay esa reflexión sobre qué estamos haciendo, hacia dónde vamos, qué nos interesa. Se vive el momento y no se planifica a futuro", indica.
Recibir más visitas que el año anterior, asegura, "no tiene por qué ser un triunfo y, de hecho, puede ser un fracaso".
Puede darse el caso, señala, de que una declaración de área protegida favorezca la masificación, como ocurrió con el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama; o que una tendencia social multiplique por siete la afluencia de visitantes, como sucedió en el biotopo protegido de San Juan de Gaztelugatx tras el rodaje de la serie 'Juego de Tronos'.
Gómez-Limón considera que el público amante de la naturaleza asume con bastante normalidad la necesidad de regular las visitas turísticas, aunque, observa, "a veces los colectivos organizados son más difíciles de convencer de que el acceso a la naturaleza se debe restringir, porque no creen que ellos hagan daño", y cita como ejemplo las asociaciones ciclistas.
Los proyectos de seguimiento o reintroducción de especies amenazadas, la rehabilitación de senderos y observatorios y el control de especies invasoras son algunas de las medidas que propone este biólogo para dejar en los ecosistemas más de lo que se lleva el turismo.
Para los visitantes, sugiere excursiones guiadas, charlas y talleres; para las comunidades locales, seminarios y programas educativos; y para los operadores turísticos, formación en ecoturismo y conservación. Y siempre con una gestión "que recaiga "principalmente en los pequeños negocios locales". EFE

