Madrid, 19 ene (EFECOM).- Santa Bárbara recurrirá este mes ante el Tribunal Supremo la adjudicación a la unión temporal de empresas formada por Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) del programa de obuses autopropulsados y lo ha justificado en que estas compañías no tienen capacidad para desarrollarlo.
Así lo ha anunciado este lunes Alejandro Page, director general de Santa Bárbara Sistemas y vicepresidente de GDELS, en un encuentro informativo en el que ha asegurado que existe interlocución con la industria y con el ámbito político, a nivel ministerial, si bien de momento "no hay resultados".
Page ha asegurado que la UTE Indra-Escribano no tiene ahora mismo capacidad para desarrollar ese contrato de 3.002 millones de euros sin recurrir a la tecnología extranjera, mientras que Santa Bárbara sí la tiene "con hechos" demostrados.
Santa Bárbara ya presentó un recurso contencioso-administrativo para suspender los 3.002 millones en préstamos adjudicados a los programas de obuses autopropulsados por parte del Gobierno a dicha UTE, que admitió a trámite el Supremo a principios de enero.
Estos créditos fueron concedidos en 2025 a la UTE, con la que ambas compañías se adjudicaron 1.821 millones de euros para los programas de cadenas y 1.181 millones para los de obuses de ruedas.
Una vez admitido a trámite por el Supremo, el siguiente paso es presentar un recurso de alzada a la adjudicación "por coherencia", ha explicado Page, que ha precisado que el propio recurso contencioso-administrativo ya lo contemplaba.
Además, incluía una serie de medidas cautelares, entre ellas, la suspensión de los préstamos que, según Page, deberían resolverse en un mes una vez pase el periodo de alegaciones.
"Vamos a intentar seguir negociando para que se solucione la situación y si no, el proceso seguirá adelante", ha advertido Page, que ha dicho que no entiende que no se pueda llegar a "algún tipo de entendimiento".
El director general de Santa Bárbara ha asegurado que la principal motivación de la empresa al presentar el recurso es proteger la tecnología española que en este caso cumple con los requisitos del Ejército de Tierra.
También se pretende -ha dicho- proteger a los 1.200 empleados de la compañía que "están frustrados" después de haber realizado un esfuerzo para que Santa Bárbara pudiera optar a ese programa. "Los trabajadores están más enfadados que los directivos, se sienten despreciados", ha afirmado.
Ha recalcado que su empresa está alineada con la política de defensa del Gobierno y con la autonomía estratégica, de la que "formamos parte y por eso la defendemos" .
"Queremos que las Fuerzas Armadas tengan los sistemas que necesitan en el momento que lo requieran y nosotros podemos contribuir a ello", ha recalcado.
Por otra parte, ha señalado que Santa Bárbara es la única empresa que tiene capacidad para llevar a cabo la modernización de los vehículos Leopard, por lo que, a su juicio, no tendría sentido que el contrato acabase en otra empresa. "Estamos en una posición muy fuerte para cuando salga".
Page ha reconocido que la estrategia del Gobierno pasaba porque Santa Bárbara no fuera el 'campeón nacional' de la industria de defensa y por eso se creó 'Tess Defence', el consorcio liderado por Indra y del que forman parte también Escribano y Sapa.
La pretensión de Santa Bárbara es que Tess se convierta en ese campeón nacional en el ámbito de Tierra al igual que lo son Navantia en la Armada o Airbus en Aire. EFECOM


