Chiquita realiza la primera cosecha de banano tras reactivar su operación en Panamá

Tras meses de parálisis y despidos masivos por conflicto sindical, la multinacional relanza actividades agrícolas en Panamá, con nuevas contrataciones, moderna estructura de gestión y enfoque prioritario en el consumo interno, mientras se preparan exportaciones previstas para febrero

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El modelo de aparcería constituye uno de los ejes de la reactivación reciente de la actividad bananera en Panamá tras la vuelta de la multinacional Chiquita, según informó EFECOM. En este esquema, la compañía otorga el uso de la tierra a colonos locales sin transferencia de propiedad, mientras mantiene el compromiso de adquirir y regular la producción bajo sus propios estándares. Esta estructura marca el regreso de operaciones bananeras en Bocas del Toro, luego de la paralización registradas en 2025 debido al extenso conflicto sindical que derivó en el cierre temporal de actividades.

De acuerdo con lo reportado por EFECOM, la primera cosecha de banano bajo esta nueva etapa se destina por completo al mercado nacional, como indicó el portavoz de Chiquita Panamá, Alexander Gabarrete. La información fue difundida por la cadena Telemetro desde las instalaciones de la empacadora ubicada en El Empalme, en la provincia occidental de Bocas del Toro, donde actualmente se emplean entre 20 y 30 personas para el procesamiento de la fruta. Gabarrete detalló que este primer lote de producción permite a la empresa no solo abastecer al mercado interno, sino también observar el desempeño de las empacadoras tras los trabajos de mantenimiento y reparación realizados durante el cierre.

El paro sindical iniciado por el Sindicato de Trabajadores de la Industria del Banano (Sitraibana) en abril de 2025, y que se extendió durante aproximadamente dos meses, fue consecuencia directa del rechazo de los trabajadores a las reformas a la seguridad social implementadas en Panamá. El resultado inmediato de este conflicto fue el despido de 6.500 empleados y la declaración de pérdidas económicas por valor de 75 millones de dólares, según detalló EFECOM. Antes de esa huelga, el banano encabezaba la lista de productos de exportación del país.

Las negociaciones posteriores permitieron acordar la reactivación de las actividades de Chiquita con el gobierno, encabezado por el presidente José Raúl Mulino. Bajo este renovado marco, se prevén inversiones de 30 millones de dólares destinadas a restaurar la producción en 5.000 hectáreas de tierras, así como a financiar la logística y el proceso de exportación de la fruta, conforme quedó estipulado en el anuncio oficial.

Según la información reflejada por EFECOM, el proceso de reapertura ha significado la creación inmediata de más de 1.600 puestos de trabajo, una cifra superior a la mitad de los empleos requeridos en la primera etapa que involucra tareas de limpieza y mantenimiento. En la siguiente fase, vinculada a la operatividad total y la logística, está previsto que se incorporen 2.000 trabajadores adicionales, lo que permitirá robustecer todas las áreas de producción y distribución.

Las autoridades panameñas anticipan que para febrero próximo dará inicio la reanudación de exportaciones de banano hacia destinos internacionales, lo que podría contribuir a revitalizar uno de los sectores agrícolas tradicionalmente más relevantes para la economía de Bocas del Toro y el país en su conjunto, según reportó EFECOM. Mientras tanto, la empresa continúa enfocándose en el suministro interno y en probar la capacidad renovada de sus infraestructuras.

Chiquita, bajo su concesión, explotaba previamente unas 5.000 hectáreas de cultivos bananeros en Bocas del Toro antes del paro sindical. El nuevo modelo operativo basado en aparcería representa un cambio en la relación de la empresa con las comunidades agrícolas locales, que ahora acceden al uso de las tierras para cultivar la fruta mientras la multinacional se encarga de la compra, regulación y exportación conforme a sus propias normativas de calidad, según explicó EFECOM.

La reapertura de la planta de El Empalme y la reincorporación progresiva de trabajadores responden a la estrategia de la compañía de restablecer el flujo productivo y el abastecimiento nacional, mientras se ultiman los detalles logísticos para la exportación. El portavoz de la compañía en Panamá recordó que el proceso de mantenimiento y reparación fue necesario para garantizar que los equipos e instalaciones pudieran integrarse nuevamente a la cadena de valor, tras meses de inactividad.

El conflicto laboral que motivó el cierre de la multinacional reflejó el impacto de las reformas sociales en diferentes sectores productivos de Panamá, situando al sector agrícola y a los sindicatos en el centro del debate sobre derechos laborales y sostenibilidad económica. El regreso de Chiquita marca un hito en la resolución de uno de los conflictos sindicales más significativos de los últimos años para el sector agroexportador del país, en un contexto en el que la producción de banano mantiene un rol estratégico en la economía nacional, según detalló EFECOM.