Logroño, 4 nov (EFE).- Uno de los acusados de ser el presunto asesino del hostelero riojano Guillermo Castillo en 2023 ha asegurado este lunes que no se bajó del coche cuando llegaron al pueblo donde vivía la víctima, mientras que el otro ha asegurado que se dedicó a buscar algo que robar en la casa mientras que el otro agredía al hombre.
La Audiencia de La Rioja ha acogido la primera jornada del juicio con tribunal popular por la muerte, en la madrugada del 2 de mayo de 2023, de un hostelero de 78 años que regentaba un restaurante en la localidad riojana de Cuzcurrita del Río Tirón, a 51 kilómetros de Logroño.
El fiscal pide a ambos acusados sendas penas de 27 años y 9 meses de cárcel como presuntos autores de los delitos de asesinato con alevosía y ensañamiento, de robo con violencia en casa habitada y reclama el pago de una indemnización de 300.000 euros a los dos hijos del fallecido.
La acusación particular, ejercida con dos letrados diferentes por cada hijo del hostelero, solicitan una pena total de 38 años o prisión permanente revisable por los delitos de asesinato consumado con alevosía y ensañamiento, robo con violencia con el agravante de uso de arma y organización criminal, además del pago de 155.596 euros a cada hijo.
Los procesados, uno de 54 años y vecino de Logroño y otro de 39 años residente en el municipio riojano de Pradillo, han coincidido en su declaración en que se conocían desde 2015 de la cárcel y que solían quedar para consumir heroína y cocaína.
El acusado de más edad ha recalcado que él no tenía problemas de dinero porque contaba con 11.000 euros de la herencia de un tío suyo, que le administraba su hermana, con quien vivía.
Ha relatado que unas horas antes de los hechos quedó con su amigo para tomar unas cervezas, tras lo que echaron “una fumadita” de heroína, droga que también se inyectó.
Después, ha dicho que el otro acusado le propuso que le acompañase en su coche a Cuzcurrita porque un señor le debía dinero de haber trabajado para él, a lo que accedió, aunque ha asegurado que no conocía a Castillo.
Cuando llegaron al pueblo, sobre la medianoche, aparcaron en la plaza, él se quedó sin bajar del coche en su puesto de copiloto y volvió a consumir heroína y cocaína.
Unos 45 minutos después, ha detallado, el otro acusado regresó “tranquilo” y le dijo que Castillo no le había pagado. Según su relato, fueron a un pueblo cerca de Logroño y el acusado de 39 años subió a casa de un traficante a comprar más droga y se la fumaron.
Al día siguiente se enteró de la muerte del hostelero y le preguntó a su amigo si sabía algo, pero este le respondió que “igual era otro señor del pueblo”.
“Ahora me cuadra a mí todo, con el dinero que le quitó al hombre compró la droga”, ha añadido.
Por su parte, el otro acusado ha relatado que conocía a la víctima desde los 13 años, cuando llegó a La Rioja, y ha señalado que desde esa edad mantuvieron relaciones sexuales a cambio de dinero.
Ha añadido que cuando necesitaba dinero, se lo pedía a Castillo y este se lo daba, por lo que, cuando su amigo le propuso atracar un supermercado, él prefirió que le acompañase a Cuzcurrita tras consumir drogas.
Al llegar a casa de la víctima, el procesado de 39 años ha explicado que, cuando el hostelero abrió la puerta, el otro acusado entró en la casa, se abalanzó sobre el anciano y le propinó varios golpes en el vestíbulo.
“Fue todo muy difuso, me enseñó una navaja y me acobardé. No sabía cómo actuar o reaccionar. Me fui al salón y los dejé allí. No esperaba que lo iba a matar”, ha relatado.
Ha dicho que se dedicó a registrar la vivienda, donde encontró unos pendientes de perlas y un collar de bisutería, y al bajar vio sangre en el suelo y se marcharon.
Le preguntó al otro acusado qué le había hecho a Castillo, porque vio que llevaba la ropa manchada de sangre a la altura del pecho. La respuesta que recibió fue que el hombre estaba bien, que no se preocupara y que "hombre muerto no declara". EFE
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