David Ramiro
París, 5 ago (EFE).- Adrián Ben afronta en París su segunda experiencia olímpica. Hace tres años, en Tokio, fue quinto. Ahora, como parte del potente equipo español de 800 metros, espera ir paso a paso para meterse en la final. Llegado el caso tocará disfrutar y comprobar si el sueño de la medalla, "difícil", se convierte en realidad o se queda en eso, en una ilusión.
El atleta gallego (Viveiro, Lugo; 1998), del Club Adidas, es un ejemplo de competitividad. Siempre trata de dar la cara y por esfuerzo y ganas no es. Las dos últimas grandes competiciones internacionales al aire libre refrendan su talento sobre la pista con un cuarto puesto en los Mundiales de Budapest 2023 y el sexto en los Europeos de Roma.
P: ¿Cómo llega a los Juegos?
R: Hemos entrenado bien aunque es un poco incógnita. Las sensaciones han sido buenas y creo que estamos haciendo un buen trabajo pero luego ya sabes que siempre hace falta suerte. Pongo el ejemplo de Carolina Marín. Puedes estar como un obús, que si tienes mala suerte en un mal gesto o en una mala decisión de no estar en el sitio, en nuestro caso en el sitio correcto, de dormirte, de cerrarte, puede cambiar todo. Puedes ser muy bueno pero puede que te quedas fuera. Si a eso le sumas que este año pasan 18 de 48, en vez de 24, pues es que cada año es más y más difícil. La incógnita es que no he podido correr dos buenas carreras en París y Mónaco y veremos cómo estamos. Vamos de tapados.
P: ¿Conoce la pista morada?
R: Me han comentado que es rápida. Como dice Iván Pedroso: "la pista la hacen rápida los atletas"
P: ¿Ha corrido en algún escenario con 80.000 personas?
R: Yo creo que no. Lo máximo en Budapest, en la final, que había 65.000 personas. Si me dan la oportunidad lo voy a disfrutar.
P: ¿Ha soñado mucho con ese momento?
R: Llevo toda mi vida soñando con el momento de ganar el oro. Si no haces eso no te mereces venir a los Juegos. O ganar una medalla. Sé que es muy difícil pero hay que venir aquí e intentarlo con humildad. Este año he visto que he llegado al Campeonato de España con la mejor marca y siendo el campeón y parecía que no contaba para nada. No dije nada. Llegué, hice mi trabajo, me pude clasificar y me fui a casa. Hace mucho tiempo que intento estar aislado de comentarios aunque siempre llegan y me fijo más en los positivos. No aceptes una crítica de quién no aceptarías un consejo. Intento seguir esa máxima.
P: Lo que es indudable es que el nivel del 800 en España es muy alto
R: Fuimos tres al Europeo de Roma y de los tres el que peor quedó fui yo, sexto. Tuve covid y la final no pude luchar como me gustaría pero quedar en el Europeo sexto y tercer español no te deja tranquilo, aunque sé que estoy bien.
P: ¿Dónde ha estado este último mes desde el Campeonato de España?
R: En Segovia. Águeda Marqués es de allí, sus padres tienen una casa rural, que es donde me quedo yo. He estado con Alice Finot. Su entrenador, Manuel Martínez, gallego, es muy amigo mio de toda la vida. Motiva verla a ella y ella se motiva viéndome a mi aunque los 3.000 obstáculos son casi otro deporte. Es compaginar, charlar, estar tranquilos y seguir poco a poco. Luego vino Arturo Martín (entrenador) más tarde. Estuvo tres semanas.
P: ¿Y el 1.500?
R: Seguramente la temporada próxima, ya en pista cubierta, haré el 1.500, y de aire libre ya veremos como me encuentro. Es la prueba la que te elige a ti. Yo quería ser medallista olímpico en 1.500 y he sido finalista y campeón de Europa de 800. De nada sirve hablar ahora de lo que pueda pasar. Todo va un poco por sensaciones. EFE
drl/apa
(foto)
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