Xavier Serrano y Víctor Martí
Barcelona, 24 ene (EFE).- Siete meses después de aceptar el reto de dirigir un banquillo tan exigente como el del Barça, Roger Grimau analiza en una entrevista con EFE los matices de su método, tanto en la pista como en el vestuario, y ahonda en los motivos por los que el técnico del Baxi Manresa, Pedro Martínez, es uno de sus referentes.
En su primera experiencia en la élite, el técnico catalán se mantiene firme con su idea de juego que, según defiende, sus jugadores han sido capaces de plasmar en "bastantes fases" de la primera parte del curso.
"Cuando hemos sido capaces de defender sólido, con mucha actividad, rebotear y salir rápido en transición defensa-ataque, ya sea para finalizar rápido o encadenar el juego en transiciones, ahí hemos hecho un baloncesto muy bonito y muy efectivo, que es donde nos sentimos más cómodos", reflexiona Grimau.
Todo ello, subraya, sin renunciar a "tocar pintura, soltar el balón, dar un pase extra, mover el balón de un lado a otro y encontrar tiros liberados", algo que, en su opinión, debe ser el "punto fuerte" en ataque.
Desde su primer día dirigiendo la nave azulgrana, Grimau ha apostado por dar más libertad en ataque a sus jugadores, algo que contrasta con el baloncesto planificado por el que abogaba su antecesor, Sarunas Jasikevicius.
Reconoce que quizás es "un poco más lento" construir un equipo desde la libertad que desde la pizarra, pero le gusta "crear unas estructuras para que los jugadores, cuando tengan el balón, decidan qué van a hacer, porque son ellos los que están "leyendo" el partido.
Aunque matiza: "Eso no quiere decir que, en un momento determinado, no tengamos que hacer un juego más cerrado, pero mi idea principal es esta, y yo creo que es incluso más difícil para el rival hacer el 'scouting'".
Grimau es consciente de que el juego alegre que plantea difícilmente será competitivo en el momento de la verdad, cuando se juegan los títulos, sin solidez defensiva, un atributo que su equipo ha echado de menos en algunos partidos este curso, especialmente en la Euroliga.
"Lo que te hace ser sólido y estar compitiendo arriba es tener un nivel defensivo alto. Esto no quiere decir que te metan 60, 70 u 80, pero muchas veces hemos defendido muy bien y nos han metido mucho, porque hay jugadores realmente buenos", razona.
No obstante, admite que la fortaleza defensiva condiciona la estabilidad ofensiva, una dinámica generalizada en el baloncesto europeo.
Vídeo e informe. Esta es la metodología que aplica el cuerpo técnico del Barça para preparar los partidos. La preparación en la pista de entrenamiento queda a menudo en un segundo plano debido a las exigencias del calendario.
"Hay veces en las que no puedes preparar un partido en la pista, porque has jugado, llegas a las cuatro de la mañana y al día siguiente tienes un poco de recuperación", ilustra.
Un ritmo frenético que, según detalla, los jugadores ya están acostumbrados, si bien en los primeros compases de la temporada él no lo acababa de asumir: "Al principio, me costaba un poco aceptar que teníamos que ver el vídeo el mismo día de partido. Ha pasado muchas veces y los jugadores son capaces de asimilarlo".
A Grimau difícilmente se le ve perder los papeles en el banquillo o gritar públicamente a uno de sus jugadores. Forma parte de su carácter, asegura.
"Va muy ligado a la persona y a la manera de gestionar personas que tengo en la vida. A veces son equipos, a veces la familia o los amigos", agrega.
Y quizá esta manera de entender la relación jugador-entrenador explica por qué Pedro Martínez, actual técnico del Baxi Manresa, es uno de los referentes del actual preparador azulgrana.
En su última temporada como profesional (2014-15) en las filas del Manresa, Grimau fue dirigido por el entrenador de Badalona, una etapa que recuerda con especial cariño: "Para mí, Pedro (Martínez) es el 'top'. Y no lo es no porque sea mejor o peor que otros entrenadores, sino porque me cogió en una época, ya con 37 años, teniendo bastante claro que quería entrenar y para mí fue como hacer un máster de entrenador gratis cada día".
Del ya milenario entrenador en la ACB, Grimau ensalza, por encima de todo, su gestión de grupo, siendo un ejemplo de "cómo poder llevar a un equipo sin levantar la voz, ser respetado desde el día uno", a lo que se suma su "constancia y regularidad" en el día a día. "Eso me marco", indica.
Aunque de su etapa como jugador, Grimau recalca que siempre ha aprendido de los entrenadores que lo han dirigido. De Edu Torres, con el que coincidió en el Caprabo Lleida del que él era el líder del equipo, elogia su "juego alegre", algo que su Barça intenta practicar ahora en 2024.
De sus primeros años en el Barça, destaca la disciplina balcánica de Svetislav Pesic (2003-04) -"era el orden, el rigor", apunta- y Dusko Ivanovic (2005-08), de quien todavía recuerda el 'short roll' (continuación corta) y 'pocket pass' (pase desde la cadera), que por aquel entonces "no se veía mucho" en el baloncesto.
Y tampoco se olvida de Xavi Pascual, el entrenador con el que levantó como capitán la última Euroliga del Barça (2010): "Te mostraba cómo solucionar cosas, ir evolucionando día a día y solucionando problemas durante el mismo partido. A nivel táctico, Xavi nos acostumbró a un nivel muy alto". EFE
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