Hacer ejercicio físico es una de las mejores formas de cuidar nuestra salud. A pesar de que existen diferentes modalidades, la hipertrofia es una de las más beneficiosas por diferentes motivos. Este tipo de entrenamiento se centra en aumentar el tamaño y la fuerza de los músculos y puede aportar importantes beneficios tanto a nivel físico como funcional.
Sin embargo, esta modalidad se suele asociar a las personas más jóvenes. De hecho, muchas personas que superan los cincuenta años suelen creer que espacios como el gimnasio no están hecho para ellos, pero la ciencia no opina lo mismo.
¿Hasta qué edad se puede ganar masa muscular?
A pesar de los estigmas que existen acerca de esta cuestión, lo cierto es que no hay una edad límite para ganar masa muscular. Aunque la velocidad de respuesta ante estímulos que llegan al fallo muscular se va reduciendo, el cuerpo sigue teniendo la capacidad de aumentar la masa muscular incluso con noventa años.
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Cuando vamos cumpliendo años gana especial relevancia el ejercicio físico. Al superar la barrera de los cincuenta años, comienza el declive de nuestra fuerza y, si no hacemos deporte, las fibras musculares comienzan a reducirse considerablemente.
Por este motivo, la edad no debe considerarse un impedimento para empezar a trabajar la musculatura. De hecho, diferentes estudios han observado que el entrenamiento de resistencia puede favorecer tanto el aumento de la masa muscular como la mejora de la fuerza en personas mayores.
Las claves para ganar masa muscular después de los 50
Para conseguir resultados, no basta con realizar ejercicio de forma ocasional. El músculo necesita recibir un estímulo suficiente y de manera continuada para adaptarse. En este sentido, existen varias premisas fundamentales que deben tenerse en cuenta.
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La primera es apostar por el entrenamiento de fuerza. Este puede realizarse con pesas, máquinas, bandas elásticas o incluso utilizando el propio peso corporal. Este tipo de ejercicio genera la tensión necesaria para estimular la adaptación del músculo y favorecer su crecimiento.
No es necesario comenzar levantando grandes cantidades de peso. Para una persona que no está acostumbrada a entrenar, lo importante es empezar de forma progresiva, utilizar una carga que pueda manejar y aumentar poco a poco la dificultad conforme mejore su condición física.
También es importante trabajar diferentes grupos musculares y no centrarse únicamente en aquellos que tienen una función estética. Fortalecer las piernas, la espalda, los brazos y el tronco permite conservar la fuerza necesaria para realizar actividades cotidianas.
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Alimentación y descanso, dos pilares fundamentales
El entrenamiento es solo una parte del proceso para ganar masa muscular. La alimentación también desempeña un papel fundamental. Mantener una ingesta adecuada de proteínas ayuda al organismo a reparar y desarrollar el tejido muscular después del ejercicio.
Pescado, huevos, lácteos, carnes magras y legumbres son algunas de las principales fuentes de proteínas. Del mismo modo, el descanso permite que los músculos se recuperen después del esfuerzo y se adapten al entrenamiento. Por ello, combinar ejercicio regular, una alimentación equilibrada y un descanso adecuado es esencial para obtener resultados.