La alimentación no solo influye en el peso o en la salud cardiovascular, pues cada vez son más los expertos que ponen el foco en cómo determinados hábitos dietéticos pueden tener un impacto directo sobre el aspecto de la piel y, especialmente, sobre su envejecimiento. Sin embargo, algunos de los alimentos que muchas personas consideran saludables podrían no ser la mejor opción si el objetivo es preservar el colágeno.
El desayuno es uno de los momentos del día en el que más se concentran este tipo de productos: pan, zumos o cereales suelen asociarse a una alimentación equilibrada, pero no siempre cumplen con esa expectativa. La clave, según algunos especialistas, está tanto en la calidad de los ingredientes como en la cantidad de azúcares que contienen y en el efecto que estos pueden tener sobre el organismo.
La farmacéutica Helena Rodero ha señalado tres alimentos muy habituales en el desayuno que, a su juicio, favorecen el envejecimiento de la piel. No obstante, “todo el mundo desayuna pensando que son sanos y están acelerando el envejecimiento de tu piel”, afirma al comienzo de su intervención en TikTok (@helena.rodero), en la que explica por qué recomienda moderar su consumo.
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Tres desayunos que debemos moderar
El primero de ellos es la tostada de pan blanco. Según Rodero, este alimento “puede producir glicación, es decir, rotura del colágeno de tu piel”. La farmacéutica relaciona este proceso con un deterioro de la proteína que aporta firmeza y elasticidad a la piel.
En segundo lugar menciona el zumo de naranja natural. Aunque se trata de una bebida ampliamente asociada a un desayuno saludable, Rodero advierte de que al prepararlo “le quitas la fibra y con un zumo a lo mejor te estás tomando tres o cuatro naranjas”. En su explicación añade que “esto llega de golpe y ese azúcar se tiene que distribuir de alguna manera”. Entre sus efectos, sostiene que “va a romper tu colágeno”.
El tercer grupo de alimentos al que hace referencia son los yogures de frutas y los cereales industriales destinados al desayuno. En este caso, la farmacéutica pone el foco en el contenido de azúcar de muchos productos comercializados como saludables. “Llevan muchas veces más azúcar que las chuches”, asegura.
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Precaución con el etiquetado
La farmacéutica advierte de que el etiquetado puede llevar a confusión si el consumidor no presta atención a la composición real del producto. “El marketing te dice integral, natural, pero hay que fijarse en la lista de ingredientes”, señala, insistiendo en la importancia de revisar el etiquetado antes de comprarlos, como en la cantidad de azúcar.
Rodero recomienda ir más allá de los mensajes destacados en la parte frontal del envase y consultar la lista de ingredientes y la información nutricional. Este apartado permite comprobar qué ingredientes predominan en el producto y conocer aspectos como la cantidad de azúcares, grasas o sal que contiene, información clave para realizar una elección más consciente.
En el caso de los cereales de desayuno o los yogures con sabores, por ejemplo, algunos productos pueden contener cantidades elevadas de azúcar pese a presentarse como opciones saludables. Revisar el etiquetado y comparar distintas alternativas es una forma sencilla de identificar aquellos alimentos con una composición más equilibrada y evitar dejarse llevar únicamente por los reclamos publicitarios.
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