Alberto Ramírez, psicólogo: “Estas frases pueden hacer muchísimo daño a las personas con ansiedad o depresión”

Pese a que se realizan con buena intención, pueden provocar culpa o sensación de incomprensión

Google icon
Algunas frases, aunque dichas con buena intención, pueden causar daño a las personas con ansiedad o depresión. (Magnific)

Cuando una persona cercana atraviesa un problema de salud mental, una de las mayores dificultades para quienes están alrededor suele ser encontrar las palabras adecuadas. El deseo de ayudar está ahí, pero no siempre se sabe cómo expresar apoyo sin caer en comentarios que, aunque bienintencionados, pueden resultar contraproducentes.

Es habitual recurrir a frases hechas o a consejos rápidos con la esperanza de levantar el ánimo de quien está sufriendo. Sin embargo, la ansiedad y la depresión son trastornos complejos que no desaparecen con un cambio de actitud ni con un simple mensaje de optimismo. Así, aunque se intenta hacer un gesto de ánimo, puede convertirse en una sensación de incomprensión para quien la recibe.

“Si tienes ansiedad o depresión, seguramente alguna vez te han dicho alguna de estas frases. Y aunque muchas veces se dicen con muy buena intención, pueden hacer muchísimo daño”, señala el psicólogo Alberto Ramírez (@albertopsi.mentalmadrid en TikTok), que explica por qué conviene sustituirlas por otras que transmitan mayor comprensión.

PUBLICIDAD

“La ansiedad y la depresión no se curan con frases motivacionales”

Una de las más habituales es “Lo que tienes que hacer es animarte”, un comentario que, aunque pretende infundir esperanza, puede generar culpa en quien no consigue sentirse mejor. En su lugar, propone decir: “Sé que no lo estás pasando bien, pero estoy aquí contigo”, una respuesta que pone el foco en el acompañamiento en lugar de exigir un cambio emocional inmediato.

El psicólogo Alberto Ramírez explica cuáles son las frases dañinas que la gente suele decir a quien tiene ansiedad o depresión. (Magnific)

Algo parecido ocurre con otra expresión muy extendida: “Tienes que poner de tu parte”. Detrás de estas palabras puede esconderse la idea de que la recuperación depende únicamente de la voluntad de la persona. Frente a ello, el experto recomienda sustituirla por “Sé que estás haciendo lo que puedes con las herramientas que tienes ahora mismo”, un mensaje que reconoce el esfuerzo que ya está realizando quien convive con estos problemas.

También es frecuente escuchar un “No pienses tanto”. Sin embargo, controlar los pensamientos no es una decisión sencilla para alguien que sufre ansiedad o depresión. En lugar de pedir que deje de pensar, Ramírez aconseja responder con empatía: “Debe ser agotador tener la cabeza así funcionando todo el tiempo”. De esta forma, se valida una experiencia que muchas personas describen como un desgaste constante.

PUBLICIDAD

Otra frase especialmente dañina es “Hay gente que está peor que tú”. Comparar el sufrimiento con el de otras personas no hace que desaparezca el dolor propio. Por eso, el psicólogo propone una alternativa mucho más respetuosa, pues el malestar emocional no pierde legitimidad porque existan situaciones objetivamente más graves: “Tu sufrimiento no deja de ser importante porque otras personas también sufran”.

En la misma línea, minimizar lo que ocurre diciendo “Todo está en tu cabeza” tampoco ayuda. Aunque la ansiedad y la depresión tengan un importante componente psicológico, sus efectos son muy reales y afectan profundamente a la calidad de vida. Por ello, Ramírez recomienda sustituir esa frase por “Lo que estás sintiendo es real, aunque los demás no puedan verlo”, una forma de reconocer una realidad que muchas veces permanece invisible para el entorno.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

Tampoco resulta útil afirmar “Si quieres, podrías”, ya que transmite la idea de que la falta de mejoría responde únicamente a una falta de voluntad. En su lugar, el experto recuerda que “a veces querer no es suficiente cuando estás luchando contra la ansiedad y la depresión”. Del mismo modo, frente al habitual “Pero ¿de qué te quejas? Si tienes motivos de sobra para estar bien”, señala que “las emociones no siempre dependen de lo que ocurre fuera, sino de lo que estamos sintiendo también por dentro”.

“La ansiedad y la depresión no se curan con frases motivacionales”, explica Ramírez. En muchas ocasiones, “a veces, lo que más ayuda no es encontrar las palabras perfectas, es que la persona sienta que no está sola mientras está atravesando el proceso”.