Esto es lo que tiene que durar un abrazo para tener un efecto real en el bienestar emocional, según una neuropsicóloga

La especialista Marta Jiménez señala que este acto impacta sobre el ritmo cardíaco, la respiración y el sistema nervioso

Google icon
La duración de un abrazo influye en la respuesta del organismo. (Magnific)

La duración de un abrazo puede parecer un detalle sin importancia, pero la ciencia lleva años estudiando cómo el tiempo que permanecemos en contacto con otra persona influye en nuestra respuesta física y emocional. No todos los abrazos producen el mismo efecto: un gesto rápido de cortesía y otro prolongado con alguien cercano activan procesos diferentes en el organismo.

Aunque solemos asociar los abrazos al afecto o a las celebraciones, también cumplen una función relacionada con el bienestar. Diversas investigaciones han analizado cómo el contacto físico contribuye a reducir el estrés, favorecer la sensación de seguridad y reforzar los vínculos sociales, siempre que exista confianza entre las personas implicadas.

En este contexto, los especialistas insisten en que no solo importa abrazar, sino también cómo y durante cuánto tiempo se hace. Esa diferencia puede explicar por qué algunos abrazos apenas dejan huella, mientras que otros son capaces de transmitir una profunda sensación de calma y conexión.

PUBLICIDAD

Los abrazos permiten liberar oxitocina y reducir el cortisol. (Freepik)

La neuropsicóloga Marta Jiménez (@martajimenezpsicologia en TikTok) señala que existe un umbral temporal a partir del cual el cerebro comienza a interpretar ese contacto de una manera distinta. “Un abrazo, para tener efecto real, tiene que durar mínimo seis segundos. Lo dicen estudios sobre la liberación de oxitocina, que es la hormona del vínculo y de la calma”, explica.

Liberación de oxitocina

La experta aclara que esos segundos adicionales no son una cifra elegida al azar, sino que están relacionados con la respuesta neuroquímica del organismo. “Por debajo de esos seis segundos, tu cerebro no detecta el contacto como significativo y la oxitocina apenas se libera”, afirma. La oxitocina es una hormona conocida por su papel en la creación de vínculos afectivos y en la disminución de la respuesta al estrés, motivo por el que numerosos estudios la relacionan con una mayor sensación de bienestar y confianza.

Esta diferencia ayuda a entender por qué no todos los abrazos generan la misma respuesta emocional. Según Jiménez, “esto explica algo muy bonito: por qué los abrazos rápidos de saludo no nos llenan”. Se trata de un gesto social habitual que cumple una función de cortesía o cercanía, pero cuya brevedad limita la respuesta fisiológica asociada al contacto prolongado.

PUBLICIDAD

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

En cambio, cuando el abrazo se mantiene durante unos segundos más y se produce con una persona significativa, el efecto cambia. “Un abrazo largo de alguien que te importa te recompone entero. No es subjetivo, es química”, asegura la neuropsicóloga. La especialista pone el foco en que la sensación de alivio o consuelo que muchas personas experimentan tras un abrazo no depende únicamente de la percepción individual, sino también de mecanismos biológicos que regulan las emociones.

Ese proceso implica varias respuestas del organismo que se producen de forma simultánea. “En esos seis segundos, tu corazón se sincroniza con el del otro, tu respiración baja el ritmo y tu sistema nervioso recibe el mensaje de: ‘Aquí estás a salvo’”, explica Jiménez. Esa combinación favorece un estado de relajación y seguridad que contribuye a disminuir la activación fisiológica propia del estrés o la ansiedad.