Un estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine afirma que los adultos necesitarían entre 560 y 610 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada a vigorosa para obtener una reducción significativa —superior al 30%— en el riesgo de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular. Es decir, entre 80 y 87 minutos al día. Por decirlo finalmente con más claridad: casi 1 hora y media.
Estos datos contrastan de manera notable con las actuales recomendaciones de salud pública, que establecen un objetivo mínimo de 150 minutos semanales de ejercicio moderado. Según esta investigación, el volumen de ejercicio óptimo se encuentra entre tres y cuatro veces por encima de estas recomendaciones. Solo un 12% de los participantes en el estudio llegó a realizar la cantidad de ejercicio vinculada a una protección sustancial del sistema cardiovascular.
La investigación, desarrollada por la Universidad Politécnica de Macao, ha expuesto que la aptitud cardiorrespiratoria —determinada mediante la medición del VO2 máximo, indicador de la capacidad del cuerpo para consumir oxígeno durante el ejercicio intenso— varía de forma considerable entre personas y condiciona el impacto preventivo de la actividad física frente a las enfermedades cardiovasculares. El análisis se basó en los datos de 17.088 adultos que, además de registrar su actividad física mediante dispositivos en la muñeca durante siete días, realizaron una prueba estimada de ciclismo y completaron cuestionarios sobre hábitos de vida, salud y dieta, junto con la recopilación de parámetros clínicos básicos. Durante un seguimiento medio de 7,8 años, este grupo registró 1.233 eventos cardiovasculares, desglosados en 874 casos de fibrilación auricular, 156 infartos de miocardio, 111 insuficiencias cardíacas y 92 accidentes cerebrovasculares.
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Los datos identificados en el Biobanco del Reino Unido permitieron establecer una relación concreta y cuantitativa entre el volumen de ejercicio y los beneficios observados, mostrando que el grupo con menor condición física necesitó entre 30 y 50 minutos adicionales cada semana, en comparación con los participantes con mejor forma física, para alcanzar beneficios cardiovasculares comparables.
Qué cantidad de ejercicio semanal logra reducir el riesgo cardiovascular
El resultado más inmediato del estudio señala que cumplir con los 150 minutos de entrenamiento recomendados actualmente solo se asocia con una modesta reducción del 8% al 9% en el riesgo cardiovascular, independientemente de la condición física del individuo. Solo al alcanzar entre 560 y 610 minutos de ejercicio semanal se logra una protección significativa.
Los autores del trabajo, en línea con la naturaleza observacional del mismo, han puntualizado que sus resultados no permiten establecer una relación de causalidad directa, sino únicamente asociaciones estadísticamente relevantes. Reconocen además que la muestra analizaba a una cohorte más sana y en mejor forma que la media de la población, y que estimaron la condición cardiorrespiratoria sin medir el tiempo dedicado a actividades más ligeras o sedentarias, lo que podría limitar la extrapolación de los resultados.
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“Las futuras directrices deberán diferenciar entre el volumen mínimo de ejercicio moderado a vigoroso necesario para un margen de seguridad básico y los volúmenes sustancialmente mayores necesarios para una reducción óptima del riesgo cardiovascular”, señalan en el British Journal of Sports Medicine.
*Con información de Europa Press