Cada vez sabemos más sobre café, tanto que, para muchos, se ha convertido en una verdadera obsesión. Ya no nos vale esa taza de café torrefacto tan servida durante décadas en los bares españoles; ahora, nos fijamos en el tostado, en la marca y en el origen, buscando esos aromas irresistibles que caracterizan a una buena taza. Sin embargo, hay muchas dudas que aún flotan en el aire para aquellos que se inician en este universo.
La fecha de caducidad del café es una de ellas. ¿Cuándo debemos desechar un café? ¿Es seguro beberse una taza hecha con grano ya caducado? ¿Cómo de relevante es la fecha de tostado y qué significan esos números? El cafetero Ricardo Villegas, con más de 23 años de experiencia como tostador, catador y consultor, ha querido responder a todas estas preguntas en uno de sus vídeos publicados en redes sociales. A través de ellas y bajo el sobrenombre de El Profe del Café, explica de manera didáctica todos los entresijos de este producto.
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Sobre la fecha de caducidad del café, el experto nacido en Colombia separa dos conceptos. Por un lado, lo que denomina el “vencimiento fitosanitario”. “Todo el café que se comercializa en Colombia debe tener una fecha de vencimiento y esa debe estar soportada por un laboratorio”, explica. Se refiere a la fecha que nos indica el paquete, que no es más que un dato orientativo para saber cuándo el café ha perdido por completo su carácter, ya que este puede consumirse pasada la fecha de consumo preferente sin que afecte a nuestra salud.
“Pero lo que nos interesa más es el vencimiento sensorial”, nos advierte el experto. Un momento que llega mucho antes de la fecha señalada en el paquete y que nos indica en qué momento el café deja de estar en su punto óptimo de calidad, de sabor, de aroma y de cuerpo para consumo.
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“A partir del momento en que el café sale de la tostadora, va a ganar un poco en calidad durante más o menos unos siete días”, explica el experto en otro de sus vídeos. Después de esos siete días, el producto llega a su pico de calidad y se mantiene en él aproximadamente un mes. Es a partir de ahí cuando empieza a tener una pérdida de calidad lenta, pero paulatina.
“Nosotros hemos hecho muchos análisis en las cataciones y hemos encontrado que el café en grano todavía se mantiene en óptimas condiciones de calidad durante cuarenta y cinco, incluso hasta sesenta días, almacenado en condiciones de temperatura, iluminación y humedad adecuadas”, explica el experto. Porque, en efecto, nada tiene que ver la conservación del café en grano con la de aquel producto ya molido.
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Café en grano ‘vs’ café molido
El café en grano mantiene sus aromas durante más tiempo, tanto que, bien almacenado, con el paquete cerrado y en un lugar fresco y seco, los granos de café pueden durar entre 6 y 9 meses en la despensa. Sin embargo, el café molido, al estar más expuesto al oxígeno, comienza a perder sus propiedades mucho más rápido que el formato en grano, manteniendo un 90% de su aroma y sabor hasta los 15 días, pero perdiendo calidad rápidamente después.
Cabe destacar que, cuando el café molido se compra en el supermercado, este suele venir envasado al vacío, y esto alarga la fecha de consumo preferente, pudiendo llegar a durar entre 3 y 5 meses en la despensa, conservando su sabor y aroma. No obstante, el experto destaca que la mejor forma de consumirlo es nada más se ha molido el grano: “Nuestra recomendación siempre será comprar café en grano en las cantidades que van a consumir en poco tiempo; molerlo justo antes de prepararlo y guardarlo siempre en condiciones de temperatura ambiente”.
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¿Qué podemos hacer para alargar la vida útil de nuestro café? La clave es aislarlo al máximo posible de las condiciones del exterior, es decir, evitar que se encuentre húmedo, que entre en contacto con el oxígeno o se mezcle con otros productos. Para conservarlo lo mejor posible, debemos guardarlo en un envase hermético que lo proteja de la humedad, de la luz y del calor.