La UE entra en modo ahorro por el bloqueo de Ormuz y busca una solución conjunta: España apuesta por impuestos a las energéticas y Francia teme un shock de precios

Los expertos señalan que las capitales cometen un error al aplicar una marea de subvenciones y piden acelerar la expansión de las renovables

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. (Moncloa/Fernando Calvo)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. (Moncloa/Fernando Calvo)

El cierre del estrecho de Ormuz ha provocado una crisis en los precios de la energía y la UE busca fórmulas para evitar caer en una recesión y un aumento de la inflación. Pero no todos reman en la misma dirección. Un grupo de países, entre ellos España, Portugal, Alemania, Italia y Austria, han pedido a la Comisión Europea aplicar un impuesto sobre el beneficio extraordinario de las empresas energéticas.

El propio ministro español, Carlos Cuerpo, recordó la denominada “contribución de solidaridad” creada durante la crisis energética tras el inicio de la guerra en Ucrania en 2022, que obligó a las empresas energéticas a ceder parte de las ganancias extraordinarias para aliviar la carga sobre los consumidores y contribuyentes. Los ministros de la UE apuntaron que una solución europea es una clara señal a la ciudadanía y la economía de que Europa está unida y actúa de forma conjunta. Además, unificar este gravamen contribuiría a la integración de un mercado único.

Hasta ahora, han sido las capitales las que han impulsado a su manera las diferentes soluciones para paliar las consecuencias económicas de la guerra. Los gobiernos de Madrid, Varsovia y Roma, por ejemplo, optaron por aprobar decretos con rebajas fiscales en el IVA de los carburantes. Alemania, uno de los países más castigados por la crisis energética, planteó imponer horarios a las gasolineras para aplicar las subidas de precios. La respuesta francesa no llegó de parte del Gobierno, pero sí de la mano de la empresa Total Energies, que impuso un tope al precio de la gasolina y el diésel hasta finales de marzo.

Eslovenia optó por una solución todavía más radical, prohibiendo a los conductores repostar más de 50 litros de carburante diarios para evitar el turismo del combustible (cuando los conductores de países vecinos repostan en aquellos territorios fronterizos con precios más bajos). Por su parte, Eslovaquia ha pedido a la UE suspender las “absurdas sanciones” al petróleo y gas rusos y reanudar el diálogo con Moscú.

No hay falta de suministro, pero eso no evita que los precios se disparen

El temor no es la falta de suministro. La contribución de Qatar al suministro total de gas en la Unión Europea es limitada: representa un 4% del total de las importaciones de este combustible y un 8% del gas natural licuado (GNL) que llega a Europa.

Pese a ello, el bloqueo del estrecho de Ormuz y la disminución global de la oferta impactan de manera directa sobre los precios. Y una subida sostenida de los precios podría disparar la factura energética de los Estados miembros hasta 100.000 millones de euros en los próximos doce meses, con efectos directos sobre la economía y la seguridad de suministro, según indica el think tank Bruegel. En este sentido, los Estados miembros de la UE acordaron la liberación dfe más de 400 millones de barriles de reservas de petróleo de emergencia coordinadas por la Agencia Internacional de Energía (AIE), la mayor llevada a cabo en la historia del bloque.

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, junto a sus homólogos de Alemania, Italia, Austria y Portugal solicitan la creación de un nuevo impuesto sobre los beneficios de las empresas energéticas tras el conflicto en Oriente Próximo. (Comisión Europea/Europa Press)

Francia pide prudencia a la hora de tomar iniciativas radicales por el miedo a desencadenar una nueva crisis. También, porque el problema de París es que tiene poco margen de maniobra para aplicar una marea de subvenciones, ya que se encuentra asfixiado por el déficit en sus cuentas públicas.

Tampoco lo ven nada claro las propias energéticas y expertos como los del think tank Bruegel, que advierten que las respuestas equivocadas de las capitales al shock de precios son un error que la Unión Europea “debería evitar”. Por un lado, el dinero que están invirtiendo las capitales en subvenciones podría “agotar los fondos” para la transición energética. Por otro lado, un gravamen a los beneficios extraordinarios puede desincentivar la inversión en energías limpias.

El comisario de Energía, Dan Jorgensen, también acabó dando la razón a París y pidió a los Estados miembros evitar decantarse por medidas que podrían “aumentar el consumo de combustible” o provocar distensiones en el mercado. Bruselas teme que las consecuencias de esta crisis se agraven en el tiempo y su apuesta pasa por ahorrar energía. Entre esas “medidas voluntarias de ahorro”, pidió restringir los desplazamientos no esenciales y reducir el uso particular del coche, o el fomento del teletrabajo. “Está claro que cuanto más podamos hacer para ahorrar petróleo, especialmente diésel y sobre todo combustible para aviones, mejor nos irá”, declaró el comisario europeo de Energía.

Los expertos se alinean con el modelo de España

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha tratado de predicar el modelo español como el más seguro ante los jaques energéticos. El despliegue acelerado de energía eólica y solar ha logrado restringir a un 15% el número de horas en las que el gas establece el precio eléctrico en 2026, frente al 75% registrado en 2019.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha avanzado este miércoles en el Congreso su intención de seguir acelerando el despliegue de la energía renovable en el país mediante el decreto ley para paliar las consecuencias económicas del conflicto en Irán (Congreso)

A finales de año 2025, el 55,5% de la producción eléctrica nacional fue de origen renovable. “Nosotros no buscamos el oro negro, buscamos el verde”, afirmó la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen en una entrevista para El País publicada este lunes.

Y Bruegel da la razón a Madrid. En su análisis, señala que la apuesta de España “demuestra que los países que han intensificado el despliegue de renovables quedan menos expuestos a aumentos repentinos en los precios de los combustibles fósiles”.