El expríncipe Andrés sufre un asalto en su casa de Sandringham: insultos, protestas y nuevas medidas de seguridad

El exduque de York fue increpado por un grupo de manifestantes que burlaron la seguridad y entraron en su vivienda

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El príncipe Andrés de Gran Bretaña en la Real Capilla de Todos los Santos en el Royal Lodge en Windsor, el 11 de abril del 2021. (Steve Parsons/Pool Photo via AP)
El príncipe Andrés de Gran Bretaña en la Real Capilla de Todos los Santos en el Royal Lodge en Windsor, el 11 de abril del 2021. (Steve Parsons/Pool Photo via AP)

La polémica que rodea al expríncipe Andrés ha alcanzado un nuevo nivel de gravedad este jueves, 2 de abril. Lo que hasta ahora se percibía como una crisis de imagen y reputación para la corona británica se ha convertido en un episodio con riesgo físico real, después de que un grupo de manifestantes asaltara su residencia en Sandringham, Norfolk, profiriendo insultos contra él.

Afortunadamente, no se registraron daños personales, pero el incidente pone de manifiesto el peligro latente que rodea al hermano del rey Carlos III. Los manifestantes lograron burlar la seguridad tras escalar las vallas que delimitan la propiedad, y fueron captados por reporteros gráficos apostados frente a la finca. Las imágenes muestran a cuatro individuos intentando acceder a los terrenos de la residencia, mientras la tensión aumentaba.

Un oficial de policía junto a un vehículo fuera de Royal Lodge, una propiedad en la finca que rodea el castillo de Windsor y una antigua residencia de Andrew Mountbatten Windsor, hermano menor del rey Carlos de Gran Bretaña, el expríncipe Andrés (REUTERS/Jaimi Joy)
Un oficial de policía junto a un vehículo fuera de Royal Lodge, una propiedad en la finca que rodea el castillo de Windsor y una antigua residencia de Andrew Mountbatten Windsor, hermano menor del rey Carlos de Gran Bretaña, el expríncipe Andrés (REUTERS/Jaimi Joy)

Antes de que se produjera el intento de intrusión, el hijo de Isabel II había sido visto llegando a Marsh Farm en su vehículo Range Rover, lo que indica que fue testigo directo de las protestas. Por suerte, su equipo de guardaespaldas actuó con rapidez, calmando los ánimos y asegurando que los manifestantes regresaran a sus automóviles y abandonaran el lugar sin que se produjeran incidentes mayores. Sin embargo, el susto es un recordatorio de la delicada situación que atraviesa el exduque de York, y es probable que a partir de ahora se refuerce la vigilancia en la zona para prevenir futuros episodios.

Marsh Farm, la vivienda del expríncipe Andrés en Sandringham (REUTERS/Chris Radburn)
Marsh Farm, la vivienda del expríncipe Andrés en Sandringham (REUTERS/Chris Radburn)

Cabe destacar que el royal británico no reside permanentemente en esta propiedad, que actualmente se encuentra en obras. No obstante, la visita a Marsh Farm es habitual para supervisar los avances de las reformas. Mientras tanto, se ha instalado temporalmente en una residencia cercana, Wood Farm, en espera de su mudanza definitiva. Esta situación llega después de que fuera desahuciado en enero del Royal Lodge, un palacio de treinta habitaciones donde vivió más de dos décadas.

Sin titulos y apartado de la familia real

Andrés Mountbatten-Windsor, considerado por muchos como la ‘oveja negra’ de la familia real británica, ha perdido todos sus títulos y ha sido apartado de actos institucionales a raíz de su implicación en el caso Epstein. A esto se suma su detención el pasado 19 de febrero bajo sospecha de mala conducta en cargo público, uno de los delitos más graves en Reino Unido.

El exduque de York, el príncipe Andrés, enfrenta a la justicia tras ser arrestado. La operación se produce después de la publicación de documentos que lo vinculan con la red de Jeffrey Epstein y sugieren que pudo compartir información sensible del gobierno británico.

Entre los correos electrónicos desclasificados relacionados con el magnate y pederasta estadounidense Jeffrey Epstein, se revela que el exduque de York le habría transmitido información económica confidencial del Gobierno británico durante su tiempo como enviado especial para el comercio internacional. Los datos, según se indica, se referían a la relación de Gran Bretaña con Hong Kong y Singapur en 2010. Además, anteriormente Andrés fue acusado de agresión sexual en el marco de esta trama a Virginia Giuffre cuando ella era menor de edad.

Su exmujer, Sarah Ferguson, también aparece en los correos electrónicos del empresario y, desde hace tiempo, se ha mantenido alejada de los focos mediáticos. En cuanto a sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia, han comenzado a notar que la figura de su padre complica su propio lugar dentro de la institución monárquica, afectando indirectamente su posición en la familia.

El asalto de este jueves en Sandringham marca un nuevo capítulo en la turbulenta vida de Andrés Mountbatten-Windsor, en el que la polémica, los escándalos judiciales y los conflictos familiares se combinan con amenazas directas a su seguridad. La familia real británica, ya de por sí bajo intensa presión mediática, observa ahora con preocupación cómo la situación de uno de sus miembros más controvertidos sigue escalando, mientras el exduque busca mantener un perfil bajo y alejado del ruido público.