El ejercicio para eliminar las alas de murciélago, la flacidez que aparece en los brazos a partir de los 50 años

Si se practica con frecuencia, puede ayudar a tonificar la zona y eliminar la grasa localizada

Una mujer se ejercita en el gimnasio (Freepik)

Se las conoce como “alas de murciélago” y son la flacidez en la parte posterior de los brazos, una de las preocupaciones estéticas más frecuentes a partir de los 50 años. Aunque muchas personas buscan soluciones rápidas para eliminarlas, los especialistas insisten en que no existe un remedio milagroso para quitar la grasa localizada. Sin embargo, sí hay ejercicios que, si se practican con constancia, ayudan a tonificar la zona y mejorar visiblemente su apariencia.

Entre los ejercicios recomendados, uno de ellos destaca por su eficacia, simplicidad y accesibilidad: las flexiones de pared. Este ejercicio, a menudo subestimado por su aparente facilidad, es en realidad una herramienta muy eficaz para trabajar el tríceps, el músculo situado en la parte posterior del brazo y principal responsable de esa flacidez que popularmente se conoce como “alas de murciélago”.

A diferencia de las flexiones tradicionales en el suelo, que requieren una mayor fuerza y control corporal, las flexiones de pared permiten adaptar la intensidad al nivel de cada persona, lo que las convierte en una opción ideal tanto para principiantes como para quienes buscan retomar el ejercicio tras un periodo de inactividad.

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Cómo realizar flexiones de pared

La técnica es sencilla, pero no por ello menos importante. Para realizar correctamente las flexiones de pared, basta con colocarse de pie frente a una pared, a una distancia de aproximadamente un brazo. Las manos deben apoyarse en la superficie a la altura de los hombros, con una separación ligeramente superior al ancho de estos. A partir de ahí, se flexionan los codos lentamente, acercando el pecho hacia la pared mientras se mantiene el cuerpo recto, evitando arquear la espalda o sacar los glúteos. Posteriormente, se empuja con los brazos hasta volver a la posición inicial. La clave está en controlar el movimiento tanto en la bajada como en la subida, evitando hacerlo de forma brusca o impulsiva.

Uno de los grandes atractivos de este ejercicio es su versatilidad. No requiere equipamiento, puede realizarse en cualquier lugar y permite múltiples variaciones para aumentar o disminuir la dificultad. Por ejemplo, cuanto más se alejen los pies de la pared, mayor será la carga sobre los brazos. También se puede jugar con el tempo del movimiento, realizando repeticiones más lentas para aumentar la tensión muscular, o incluso mantener la posición unos segundos para intensificar el esfuerzo.

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Combinar el ejercicio con una dieta sana

Es importante señalar que, aunque el fortalecimiento del tríceps contribuye a mejorar el aspecto del brazo, la reducción de la flacidez también está relacionada con la disminución del porcentaje de grasa corporal. Por ello, una alimentación equilibrada y hábitos de vida saludables (como dormir bien, mantenerse hidratado y evitar el sedentarismo) son factores clave para potenciar los resultados.

Además de sus beneficios estéticos, las flexiones de pared tienen un impacto positivo en la funcionalidad del cuerpo. Fortalecer los brazos y los hombros facilita la realización de tareas cotidianas como levantar objetos, empujar puertas o incluso mantener una buena postura frente al ordenador. En personas mayores, este tipo de ejercicios puede ser especialmente útil para preservar la autonomía y prevenir caídas o lesiones.

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