Descubren la “llave molecular” que hace que las células de las defensas actúen a favor del cáncer metastásico

Científicos del CNIO han identificado cómo se produce la diseminación del tumor hacia el cerebro

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Manuel Valiente, jefe del grupo de Metástasis Cerebral del CNIO, y Laura Álvaro-Espinosa, investigadora en el grupo de Metástasis Cerebral del CNIO (Laura M. Lombardía / Christian Esposito / MadMoviex / CNIO / Montaje Infobae)
Manuel Valiente, jefe del grupo de Metástasis Cerebral del CNIO, y Laura Álvaro-Espinosa, investigadora en el grupo de Metástasis Cerebral del CNIO (Laura M. Lombardía / Christian Esposito / MadMoviex / CNIO / Montaje Infobae)

Cuando las células cancerosas a otras partes del cuerpo se conoce como cáncer metastásico. En este estadio IV, como se le conoce, la enfermedad ya no tiene cura. De hecho, los pacientes que llegaban a este punto eran excluidos de los ensayos clínicos por su mal pronostico. No obstante, la investigación científica ha logrado grandes avances en los últimos años en el estudio de la metástasis.

La metástasis se produce normalmente en los mismos lugares del cuerpo: pulmón, hueso, hígado y cerebro. Es en este último donde se produce casi la tercera parte de los casos de metástasis. Ahora, un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha abierto la puerta a nuevas vías para tratar la metástasis cerebral.

El primer paso para lograr un tratamiento para la metástasis del cerebro es conocer cómo funciona. Por ello, un estudio con la investigadora Laura Álvaro-Espinosa como primera autora acaba de publicarse en la revista Cancer Research y concluye que las células tumorales alteran el cerebro ellas mismas para crear un entorno a su gusto.

Cuando las células del tumor llegan al cerebro la mayoría son eliminadas, pues no tienen apenas herramientas para crecer en este órgano; de hecho, solo unas pocas cuentan con las aptitudes necesarias para reformar el cerebro y adaptarlo a su gusto. Las células tumorales empiezan a cambiar el tejido, a activar vías moleculares que debían estar apagadas y, en definitiva, a crear un ambiente que solo a ellas les resulta acogedor. Esto les permite proliferar sin control y reproducir el tumor.

Lo que el equipo liderado por Manuel Valiente ha desvelado es cómo se producen estos cambios en las moléculas. La nueva diana es una proteína llamada MIF, que, producida por las células tumorales en el cerebro, actuaría como una llave que nunca se usa en este órgano. El nuevo estudio muestra que MIF se une a una estructura molecular -llamada CD74- que se encuentra en la superficie de un tipo de células encargadas de avisar al sistema inmunitario, los macrófagos y la microglía.

Las células tumorales están marcadas con GFP (verde), la microglía/los macrófagos con Iba1 (azul) y la expresión de CD74 se muestra en rojo. (CNIO)
Las células tumorales están marcadas con GFP (verde), la microglía/los macrófagos con Iba1 (azul) y la expresión de CD74 se muestra en rojo. (CNIO)

Cómo evitar la proliferación de la metástasis

En condiciones normales, estas células con CD74 combatirían la metástasis, al formar parte del sistema inmunitario. En cambio, con la llave molecular MIF las células metastáticas usan CD74 para hacer que trabajen a favor del cáncer. MIF reprograma a este tipo celular para impulsar el crecimiento del tumor.

En un intento de evitar que MIF transforme a los macrófagos CD74, el grupo del CNIO halló un fármaco, el ibudilast (que se sabe que actúa bloqueando la unión de MIF con CD74). Sus resultados muestran que este medicamento frena la metástasis cerebral, tanto en modelos animales como en muestras frescas de pacientes derivadas de tumores primarios diferentes. “Demostramos que la microglía y los macrófagos CD74+ son reprogramados, y pasan de tener una naturaleza potencialmente antitumoral a pro-metastásica en el cerebro”, escriben los autores.

El hallazgo del CNIO es un paso adelante en la lucha contra la metástasis, a la que Valiente describe como “una necesidad clínica no cubierta”. Más allá de la quimioterapia y la radioterapia, no existe ningún tratamiento específico para estos pacientes, sino que se continúa con el del tumor primario.