La fábrica de motores de Barajas que AENA tenía olvidada como almacén: el Estado declara Bien de Interés Cultural la obra del arquitecto De la Sota

EL complejo se levanta sobre una nave principal de más de 100 metros de longitud en “delicado estado de conservación”

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Nave de los Talleres Aeronáuticos
Nave de los Talleres Aeronáuticos de Barajas. (COAM/Fundación Docomomo Ibérico)

Los Talleres Aeronáuticos de Barajas (TABSA), proyectados entre 1957 y 1958 por el arquitecto Alejandro de la Sota, están más cerca que nunca de obtener la máxima protección patrimonial en España. El 10 de marzo, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó la resolución que inició el procedimiento para declararlo Bien de Interés Cultural (BIC) como Monumento.

Se trata del primer paso para proteger un complejo que, según la documentación oficial, “actualmente se encuentra en un delicado estado de conservación”. La Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes justifica la decisión al considerar que los talleres “constituyen un ejemplo excepcional del Patrimonio Industrial en España, que hace indispensable su conservación y puesta en valor”.

El origen del proceso no estuvo en la Administración, sino en los propios trabajadores de AENA. El sindicato ASAE impulsó la solicitud para proteger el edificio. En un primer momento, la petición se dirigió a la Comunidad de Madrid, que respondió que la competencia correspondía al Estado. Entonces, el 8 de abril de 2025 se solicitó al Ministerio de Cultura.

En su escrito, se defendía que TABSA es “una obra arquitectónica singular de Alejandro de la Sota” y pedía “la máxima protección posible para que no pueda ser comercializado de cualquier manera”.

Una imagen de archivo de
Una imagen de archivo de los Talleres Aeronáuticos de Barajas (Foto: Fundación Alejandro de la Sota)

El precedente CLESA

El sindicato apoyó su reclamación en un caso cercano: la antigua fábrica de CLESA, también obra de De la Sota, declarada BIC por la Comunidad de Madrid. “Si la Comunidad de Madrid declaró la antigua fábrica de CLESA no era normal que TABSA no lo sea”, argumentaban.

Además, planteaban alternativas de uso vinculadas al sector aeronáutico o cultural, como convertir el edificio en sede de la Fundación ENAIRE o en un espacio para nuevas iniciativas empresariales.

La empresa TABSA se constituyó en 1953 para el mantenimiento de motores de aviación de compañías como Iberia o AVIACO. El aumento de la actividad hizo necesaria la construcción de nuevas instalaciones en el aeropuerto de Barajas. El encargo recayó en Alejandro de la Sota, que trabajó junto a Enrique de Guzmán y el ingeniero industrial Eusebio Rojas Marcos.

Según el BOE, el resultado fue “un diseño absolutamente adecuado y eficaz a las necesidades exigidas gracias a una concepción espacial brillante y a la aplicación de innovaciones tecnológicas”.

Imagen histórica del interior de
Imagen histórica del interior de los Talleres de Aeronáutica (Foto: Fundación Alejandro de la Sota)

Una arquitectura funcional e innovadora

El complejo está formado por dos edificaciones: una nave principal de más de 100 metros de longitud y cerca de 3.852 m², y un edificio menor destinado al banco de pruebas de motores. La nave central, completamente diáfana, se cubre con cerchas metálicas en forma de dientes de sierra que permiten aprovechar todo el espacio interior.

Los lucernarios orientados al norte proporcionan iluminación natural constante sin deslumbramientos, mientras que en el banco de pruebas destacan elementos como los respiraderos que, según la resolución, “recuerdan al ala de un avión”. El propio De la Sota resumió el proyecto con sobriedad: “Resultó una obra sencilla y sin obsesiones de calidades y embellecimiento”.

La incoación del expediente abre un periodo de información pública de veinte días para presentar alegaciones. Mientras tanto, los talleres seguirán usándose como almacén.