Alexander Olmos, doctor: “Estos son los análisis que todo hombre debería hacerse”

El especialista explica la importancia de ir a revisiones para prevenir a tiempo cualquier complicación

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La importancia de hacer revisiones
La importancia de hacer revisiones concretas. (Imagen ilustrativa Infobae)

En palabras directas, el doctor Alexander Olmos pone sobre la mesa una cuestión cada vez más relevante para el bienestar masculino: “Hay análisis que todo hombre debería hacerse”. Su premisa parte de un hecho que muchos desconocen o subestiman: a partir de cierta edad, el cuerpo masculino cambia de manera significativa y los análisis convencionales suelen dejar sin revisar aspectos claves de la salud.

Olmos advierte, a través de su cuenta de TikTok (@dr.alexanderolmos), que el descenso progresivo de la testosterona, la ralentización del metabolismo y la mayor incidencia del estrés generan un terreno fértil para problemas invisibles. “

La mayoría de las analíticas convencionales no están mirando lo que realmente importa”, sostiene el especialista, y señala que este descuido puede tener consecuencias en energía, composición corporal, ánimo y longevidad. El enfoque que propone es práctico. Selecciona tres estudios centrales para detectar a tiempo los riesgos más habituales, pero también los menos diagnosticados en el hombre adulto.

El primer análisis: la testosterona libre

El primer análisis fundamental que recomienda Olmos es la medición de testosterona libre junto con la globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG). El médico advierte que “no basta con medir la testosterona total”, porque ese dato aislado puede resultar engañoso.

Expertos dan detalles sobre esta hormona. |Crédito: YouTube gnqantienvejecimiento

Según Olmos, la testosterona libre es la que realmente actúa sobre la energía, la masa muscular y la libido. Explica que muchos hombres presentan valores normales de testosterona total en laboratorio, pero pueden tener la fracción libre funcionalmente baja. Esto deriva en síntomas que se suelen atribuir al estrés o la edad, cuando en realidad hay un déficit hormonal no detectado.

El especialista resalta la necesidad de abordar el diagnóstico desde parámetros más precisos para evitar que el descenso de la testosterona libre pase inadvertido, y así prevenir los efectos sobre la calidad de vida y el bienestar.

Índice HOMA: clave para detectar resistencia insulínica

El segundo estudio que destaca Olmos es el índice de Evaluación del Modelo de Homeostasis de Resistencia a la insulina (HOMA), que se obtiene combinando los valores de glucosa e insulina en sangre. “Muchos hombres desarrollan resistencia a la insulina sin saberlo”, advierte el doctor, y señala que esta condición suele progresar de forma silenciosa.

La resistencia a la insulina favorece la acumulación de grasa abdominal, la inflamación crónica y la caída hormonal, configurando un círculo vicioso que afecta la salud metabólica y sexual. El índice HOMA permite anticipar estos riesgos y tomar medidas antes de que se presenten complicaciones mayores, como diabetes tipo 2 o enfermedades cardiovasculares.

Olmos insiste en que la medición aislada de glucosa no es suficiente para detectar estos problemas en su fase inicial. Recomienda incluir el índice HOMA en los chequeos de rutina para obtener una visión real del metabolismo y prevenir complicaciones.

Las pruebas clave a partir
Las pruebas clave a partir de cierta edad en los hombres. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lo que el colesterol total no muestra

En tercer lugar, Olmos propone medir la ApoB y la lipoproteína A como marcadores de riesgo cardiovascular. “El colesterol total no es suficiente”, sostiene, y argumenta que estos parámetros ofrecen un panorama más preciso sobre la cantidad real de partículas que pueden dañar las arterias.

La ApoB señala el número de partículas lipídicas con potencial para generar placas en los vasos sanguíneos, mientras que la lipoproteína a representa un riesgo cardiovascular silencioso que rara vez se solicita en los análisis convencionales. Según Olmos, su inclusión permite identificar a tiempo a quienes tienen un riesgo oculto, aunque su colesterol total aparezca normal. La prevención, en este caso, pasa por mirar más allá de los números clásicos y sumar estos nuevos marcadores a la evaluación global de la salud cardiovascular.