El descanso de calidad es uno de los pilares fundamentales para tener una buena salud. Para que esto se dé, hay varios puntos que se deben cumplir, entre los que están dormir entre 7 y 8 horas o que tu colchón esté en buenas condiciones.
Sin embargo, hay personas que duermen las horas recomendadas por los expertos y se siguen sintiendo cansadas. En algunos casos, esto se debe a estornudos, toses y diferentes dificultades para respirar. Sobre esta problemática ha profundizado Juan Nattex, experto en sueño, en uno de los últimos vídeos que ha publicado en su cuenta de TikTok (@nattex.juan).
Aunque se puede deber a varios motivos, el especialista señala que el estado de tu colchón tiene mucho que ver. Las molestias matutinas, como los estornudos, el picor de ojos o la congestión, pueden estar relacionadas con la presencia de ácaros y restos fisiológicos acumulados en el colchón.
El peligro de los ácaros
Estos elementos, invisibles a simple vista, se convierten en un foco de alérgenos que afectan la calidad del sueño y la salud respiratoria, incluso en personas que mantienen una rutina de higiene frecuente con el cambio de sábanas.
Por otra parte, el especialista subraya que un colchón usado puede contener hasta 10.000.000 de ácaros. Además, advierte que, con el paso del tiempo, hasta un 10% del peso de un colchón viejo corresponde a residuos biológicos y suciedad, lo que representa un riesgo para quienes son propensos a alergias o problemas respiratorios.
Cada cuánto limpiar las sábanas, cambiar el colchón y qué rutina seguir
Para mantener un entorno de descanso saludable y reducir la exposición a ácaros y alérgenos, es fundamental establecer una rutina de limpieza adecuada tanto de las sábanas como del propio colchón.
En primer lugar, las sábanas deben lavarse, al menos, una vez por semana. En épocas de calor, o si se suda en exceso, lo recomendable es hacerlo cada 4 días. También es aconsejable utilizar programas de lavado a temperaturas de al menos 60°C, ya que esto ayuda a eliminar eficazmente los microorganismos.
En cuanto al colchón, aunque no se limpia de forma tan habitual como las sábanas, sí necesita ciertos cuidados. Se recomienda aspirarlo, al menos, una vez al mes utilizando un accesorio adecuado para tapicerías.
Esto permite retirar polvo, células muertas y parte de los ácaros acumulados. Además, es conveniente ventilarlo siempre que sea posible, retirando las sábanas durante unos minutos cada mañana.
Respecto al cambio de colchón, los expertos coinciden en que debe hacerse cada 8 o 10 años. No obstante, si aparecen signos de desgaste, deformaciones o notas molestias al dormir, es preferible cambiarlo antes.
Además de estas medidas, es importante prestar atención a otros factores del entorno que influyen directamente en la calidad del descanso. Mantener una buena ventilación en la habitación, controlar la humedad y evitar la acumulación de polvo en muebles y cortinas puede marcar una diferencia significativa.
Asimismo, el uso de fundas antiácaros tanto en almohadas como en colchones actúa como una barrera adicional frente a los alérgenos. Incorporar estos hábitos de forma constante no solo contribuye a un descanso más reparador, sino que también ayuda a prevenir problemas respiratorios a largo plazo.