Cherin Nehme, experta en medicina capilar: “Estos tres signos te pueden orientar sobre una posible alopecia”

La clave es observar la densidad, el grosor y la duración de la caída para saber cuándo acudir a un especialista

Guardar
Un hombre revisándose el pelo
Un hombre revisándose el pelo frente al espejo.

La caída del cabello se ha convertido en un factor relevante en la sociedad, donde la estética y la imagen personal adquieren cada vez mayor importancia. Esta situación puede provocar problemas de autoestima y afectar la confianza de quienes la padecen, incluso con la existencia de recursos como los injertos capilares, prótesis o tratamientos médicos destinados a frenar o revertir este proceso.

Cherin Nehme, experta en medicina capilar, comparte en sus redes sociales cuáles son los tres signos de alarma que conviene tener en cuenta al notar una caída de cabello, para que las personas puedan identificar a tiempo cuándo es necesario consultar a un especialista y abordar el problema de manera adecuada.

El primer signo de advertencia es observar “clareos en el cuero cabelludo o bien una retracción de la línea frontal y de las entradas”. Esta manifestación se presenta cuando la densidad del cabello disminuye y empiezan a notarse áreas donde el cuero cabelludo se vuelve visible, o la línea de nacimiento del cabello retrocede, sobre todo en la zona de las entradas.

La segunda señal a la que conviene prestar atención es que “la caída sea mantenida en el tiempo y dure incluso más de tres meses”. De acuerdo con la especialista, si la caída persiste más allá del ciclo habitual de recambio capilar, resulta fundamental consultar a un profesional. Este síntoma puede estar asociado a desequilibrios hormonales, episodios de estrés, carencias nutricionales u otros problemas médicos que requieren una evaluación adecuada.

Una mujer mirándose su pelo.
Una mujer mirándose su pelo. Freepik

El tercer signo de alarma es percibir “un afinamiento en los folículos” y que “el pelo en la zona de delante se vuelve más finito y pierde el rizo o incluso la ondulación”. Este indicio revela cambios en la estructura y la calidad del cabello, ya que el pelo pierde grosor, volumen o su forma característica. Detectar esta alteración puede ser clave para intervenir a tiempo y evitar una progresión mayor de la caída.

Las causas de la alopecia

Según Mayo Clinic, las personas suelen perder entre 50 y 100 cabellos al día, aunque normalmente esto no se nota porque al mismo tiempo crece cabello nuevo. Sin embargo, la pérdida de cabello ocurre cuando el nuevo no reemplaza al que se ha caído. Esto suele estar relacionado con varios factores.

Los antecedentes familiares son la causa más frecuente de la pérdida de cabello. Este trastorno hereditario se manifiesta con el envejecimiento y se conoce como alopecia androgénica, calvicie de patrón masculino o calvicie de patrón femenino. Se desarrolla de manera progresiva y sigue patrones predecibles. En los hombres, la línea de cabello retrocede y aparecen puntos de calvicie, mientras que en las mujeres el cabello se adelgaza a lo largo de la corona del cuero cabelludo.

Un hombre con alopecia.
Un hombre con alopecia.

Los cambios hormonales y algunas afecciones médicas también pueden provocar la caída del cabello, ya sea de manera temporal o permanente. Entre ellas se incluyen el embarazo, el parto, la menopausia y los problemas de tiroides. Algunas enfermedades como la alopecia areata, que afecta el sistema inmunitario y causa pérdida desigual del cabello, las infecciones del cuero cabelludo como la tiña y la tricotilomanía, un trastorno que impulsa a arrancarse el cabello, pueden contribuir a este problema.

Además, ciertos medicamentos y suplementos pueden tener como efecto secundario la caída del cabello. Entre ellos se encuentran los utilizados para tratar el cáncer, la artritis, la depresión, problemas cardíacos, la gota y la hipertensión.

El estrés intenso provoca que muchas personas noten un adelgazamiento general del cabello varios meses después de experimentar un evento físico o emocional fuerte, aunque este tipo de pérdida suele ser temporal. De igual manera, algunos peinados y tratamientos capilares también pueden influir, como las colas de caballo o las trenzas africanas.