Gisèle Pelicot visitará a su exmarido a la cárcel después de ganar el juicio: “Él estará en una posición de debilidad, y quiero preguntarle por qué esa traición”

La francesa ha viajado hasta Madrid para la presentación de sus memorias ‘Un himno a la vida’: “Soy una mujer fuerte, me he reinventado”

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La francesa Gisèle Pelicot, convertida
La francesa Gisèle Pelicot, convertida en un icono feminista global tras llevar a juicio un caso de violencia sexual, presenta este lunes en Madrid sus memorias 'Un himno a la vida', en un acto que conduce la periodista Montserrat Domínguez (EFE/ Víctor Lerena)

La demanda a su exmarido, su fortaleza durante el juicio por el caso Mazan y la narración de su testimonio en ‘Un himno a la vida’ han convertido a Gisèle Pelicot en una referente internacional del feminismo. Tras haber revelado pública y judicialmente que fue víctima de violencia sexual durante una década, la francesa de 73 años ha pasado por Madrid para presentar sus memorias, en un acto que ha reunido a decenas de personas y donde ha mantenido una conversación con la periodista Montserrat Domínguez.

Durante el acto, que ha tenido lugar en el Instituto Francés de Madrid, Gisèle ha reiterado el objetivo por el que decidió publicar el libro: es “un mensaje de esperanza a todas las mujeres que sufren”. Así, el relato parte de aquella mañana de noviembre de 2020 cuando acudió a la comisaría después de la detención de su entonces marido, Dominique Pelicot, quien fue sorprendido grabando a mujeres en un supermercado.

Esa acción desencadenó una investigación que destapó una red de abusos y agresiones sexuales que la escritora había padecido durante años. Con ello, se dio cuenta de que había sido víctima de sumisión química y de que era su marido el que organizaba los encuentros con terceras personas. En total, se juzgó a 50 hombres por el caso Mazan. Pero este proceso no solo le ha afectado a ella, sino que ha sido un “terremoto familiar” que ha dejado secuelas profundas en sus hijos. “Yo elegí a mi marido, pero ellos no han elegido a sus padres”, ha declarado.

La francesa Gisèle Pelicot, convertida
La francesa Gisèle Pelicot, convertida en un icono feminista global tras llevar a juicio un caso de violencia sexual, presenta este lunes en Madrid sus memorias 'Un himno a la vida', en un acto que conduce la periodista Montserrat Domínguez (EFE/ Víctor Lerena)

“Jamás pensé que mis palabras pudieran tener este eco”

Pese a que todo su entorno desarrolló una oleada de odio y rencor hacia Dominique, la francesa ha expresado que no pudo: “Pensaba que si reaccionaba como ellos me iba a hundir; yo tenía que ser sólida, mantenerme en pie”, ha detallado. Aun así, en el acto donde la actriz Blanca Portillo (voz del audiolibro) ha leído fragmentos de la obra, Gisèle ha asegurado: “Soy una mujer fuerte, me he reinventado”.

Del mismo modo se ha sincerado y ha explicado que “jamás pensé que mis palabras pudieran tener este eco”. En este sentido, la escritora ha recordado el momento en que decidió renunciar al anonimato y pedir que el juicio se celebrara a puertas abiertas. “La vergüenza debe cambiar de bando”, ha asegurado.

Gisèle Pelicot habla sobre su libro UN HIMNO A LA VIDA

Gisèle sobre su exmarido: “Un ser humano que ha cometido actos monstruosos”

Tras casarse a los 19 años con Dominique Pelicot y formar una familia, la francesa no detectó indicios de la doble vida de su marido. “Tenía una cara A, normal, la de padre de familia, la que mostraba a sus amigos y una cara B donde afloraba esa perversión, sus fantasmas y sus deseos de someter a su mujer mediante sumisión química”, ha relatado en el teatro madrileño.

Asimismo, la autora ha añadido que “la mayor parte de los perversos narcisistas se comportan de ese modo, tienen una forma de manipular que hace que no te des cuenta”. Sin embargo, no lo define como “un monstruo”, sino que es “un ser humano que ha cometido actos monstruosos”. Y es que, recordemos que su expareja la vio sufrir pérdidas de memoria y problemas de salud durante una década, mientras ella temía padecer una enfermedad similar a la que sufrió su madre.

Además, la autora ha revelado que aún no ha tenido contacto directo con él desde la sentencia, pero tiene previsto visitarlo próximamente en la cárcel. “Hoy soy una mujer fuerte, me he reinventado, no encontrará a la misma persona, él estará en una posición de debilidad, y quiero preguntarle por qué esa traición, ese mal, esas fotos de su hija”, ha manifestado. Sin duda, lo que más le ha dolido ha sido ver cómo sufrían sus hijos. Por eso mismo, Gisele ha decidido mantener el apellido de su exmarido, “por ellos, por sus hijos”, ya que esta sería una manera de “reequilibrar las cosas, he dado la vuelta a la situación”.

La francesa Gisèle Pelicot, convertida
La francesa Gisèle Pelicot, convertida en un icono feminista global tras llevar a juicio un caso de violencia sexual, presenta este lunes en Madrid sus memorias 'Un himno a la vida', en un acto que conduce la periodista Montserrat Domínguez (EFE/ Víctor Lerena)

Pero ahora “solo quiero hablar de alegría y de esperanza”

Durante la presentación en Madrid, la francesa de 73 años también ha asegurado que el proceso de escritura ha tenido un efecto terapéutico, ya que ha aprendido a convivir con la soledad tras el escándalo judicial. “Descubrí la soledad cuando le detuvieron, después me retiré en la isla de Re -donde vive- y aprendí a conocerme; la soledad me permitió reflexionar y descubrir recursos que no imaginaba, se ha convertido en una amiga cómplice que me ha ayudado”, ha afirmado, según ha recogido EFE.

No obstante, en este momento de su vida, Gisele ha indicado que “solo quiero hablar de alegría y de esperanza”. Su mensaje de resiliencia ha sido ovacionado en el acto, donde el público la ha recibido de pie. Su presencia en Madrid se alargará unos días más y podremos ver cómo es recibida en el Palacio de la Moncloa, donde el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le impondrá la encomienda de la orden del mérito civil, en reconocimiento a su papel como icono feminista internacional y su contribución a la visibilidad de las víctimas de violencia sexual.