Ian Huntley, asesino de niñas, lucha por su vida tras un ataque en prisión: lo han encontrado sobre un charco de sangre

Otro recluso le ha golpeado en la cabeza con una barra metálica con pinchos mientras se encontraban en el taller del centro penitenciario, según ha informado ‘The Sun’

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Ian Huntley fue condenado en
Ian Huntley fue condenado en 2003, tras declararse inocente, imagen de AP. (Montaje Infobae)

El interno Ian Huntley, conocido por los asesinatos de las niñas Holly Wells y Jessica Chapman en Soham (Reino Unido), ha resultado gravemente herido tras sufrir una agresión en la prisión de alta seguridad de Frankland, ubicada en el condado de Durham. Según ha informado The Sun, el ataque se ha producido alrededor de las nueve de la mañana, cuando otro recluso le ha golpeado en la cabeza con una barra metálica con pinchos mientras se encontraban en el taller del centro penitenciario. Huntley, de 52 años, ha sido encontrado inconsciente sobre un charco de sangre en el ala de la prisión y ha sido trasladado de urgencia al hospital, donde permanece en estado grave.

Las circunstancias del asalto han generado sorpresa dentro del penal, donde Huntley suele estar fuertemente protegido debido a la naturaleza de sus delitos y al historial de ataques previos sufridos en prisión. Una fuente cercana al entorno penitenciario ha declarado al medio británico que el suceso ha sido caótico y que es inusual que un interno logre acercarse tanto a Huntley, dadas las medidas de seguridad habituales. Este mismo informante ha afirmado: “Han debido esperar el momento en que no estaba custodiado por los funcionarios y utilizar un arma para causarle estas heridas tan graves”.

“Han debido esperar el momento en que no estaba custodiado por los funcionarios”

El Servicio de Prisiones ha emitido un comunicado en el que ha confirmado que un recluso ha recibido atención médica tras un incidente ocurrido la mañana del jueves en HMP Frankland, aunque ha subrayado que no realizará más declaraciones hasta que la investigación policial en curso finalice. Por su parte, la Policía de Durham ha actualizado la información precisando que la víctima, identificada como un preso de 52 años herido durante la agresión en el taller, continúa en estado grave tras ser atendido por lesiones en la cabeza. Agentes de policía científica han peinado el lugar de los hechos durante toda la jornada y han conseguido identificar a un sospechoso: un recluso varón de unos cuarenta y cinco años que, si bien aún no ha sido detenido formalmente, permanece aislado dentro del propio establecimiento penitenciario.

No es la primera vez que agreden a Huntley

La lista de ataques sufridos por Huntley en centros penitenciarios británicos es extensa. Fuentes citadas por The Sun destacan que ha sido víctima de al menos tres episodios violentos anteriores desde el ingreso en prisión por el asesinato de las menores en 2002. En 2018, este medio informó de que un preso armado con una “shank” —un cuchillo artesanal fabricado en prisión— intentó degollarle; un suceso que Huntley narró en una grabación obtenida durante su estancia en prisión ese mismo año. En dicha grabación, el propio Huntley relata cómo el agresor, identificado como Simon Maskrey, entró en su celda con una cuchilla incrustada en un cepillo de dientes e intentó cortarle el cuello.

Huntley indica en la cinta: “Hubo un intento de acabar con mi vida el año pasado. No tengo problema en decir su nombre, fue un preso llamado Simon Maskrey. Entró en mi celda armado y trató de degollarme. Conseguí darle una patada en el pecho y luego en el estómago. Le quité el arma y acabó en el suelo. Poco después, uno de mis amigos apareció y le dije, ‘Tiene un arma’, justo cuando Simon se levantaba. Entonces, mi amigo lo sujetó por detrás. Al poco llegaron los funcionarios”.

Otro episodio relevante se remonta a 2010, cuando el autor de robos con violencia Damien Fowkes le atacó con un cuchillo en la cárcel de Frankland, lo que le ocasionó una herida de tal gravedad que requirió 21 puntos de sutura desde la yugular hasta el lado opuesto de la tráquea. Huntley ha llegado a afirmar: “Quedó a dos milímetros de mi yugular. Lo único en lo que pensaba era en enviar un mensaje a mi familia para decir que estaba bien”. En 2005, el asesino Mark Hobson le arrojó agua hirviendo mientras estaba interno en la prisión de Wakefield. The Sun recuerda que, al margen de estos incidentes, Huntley ha tenido que ser hospitalizado en varias ocasiones a consecuencia de estos ataques.

El historial delictivo y el perfil penitenciario de Ian Huntley

El revuelo generado por el ataque reciente a Huntley viene marcado por la notoriedad de su caso. El exconserje de colegio fue condenado en 2003 a cadena perpetua por el asesinato de las dos niñas de diez años en Soham, localidad situada en Cambridgeshire, tras declararse no culpable en el juicio. La investigación reveló que Huntley atrajo a Holly Wells y Jessica Chapman a su domicilio tras una barbacoa familiar en 2002. Una vez allí, las asesinó y se deshizo de los cuerpos abandonándolos en una zanja, a una distancia de 19 kilómetros de la localidad. Posteriormente volvió al lugar y trató de quemar los restos.

Durante los días que duró la búsqueda, la policía, periodistas y la comunidad local colaboraron intensamente para dar con las niñas, cuyos cuerpos no se hallaron hasta más de una semana después, cerca de una base aérea. El papel de Huntley ante los medios, compartiendo detalladas opiniones sobre el comportamiento de las menores, levantó las sospechas de reporteros y autoridades. En una de las entrevistas, describió cómo posiblemente reaccionaría cada una ante un extraño, llegando a afirmar de Jessica que “se resistiría de verdad y daría realmente problemas”, lo que aumentó las dudas sobre su implicación. Algunos periodistas trasladaron sus recelos a la policía, al considerar inusual el nivel de detalle que aportaba. Tal y como recoge The Sun, uno de los reporteros explicó: “Sabía cómo reaccionarían porque así fue como reaccionaron cuando las mató”.

La entonces prometida de Huntley, Maxine Carr —por entonces asistente en el colegio de las niñas—, le proporcionó una coartada falsa, por lo que fue condenada a tres años y medio de prisión por encubrimiento y, tras su puesta en libertad, recibió una nueva identidad y una orden judicial de anonimato permanente en 2005. En el juicio, Carr llegó a referirse a Huntley como “esa cosa en el banquillo”, según ha recordado The Sun.

Las familias de las víctimas jamás han recibido por parte de Huntley una explicación satisfactoria. Durante el proceso judicial, el acusado insistió en que las muertes se debieron a sendos accidentes: sostuvo que Holly se ahogó en su bañera y que asfixió a Jessica accidentalmente al intentar silenciar sus gritos. Sin embargo, en grabaciones obtenidas en 2018 desde prisión, Huntley admitió haber matado intencionadamente a Jessica para evitar que diese la alarma, manteniendo solo que la muerte de Holly fue accidental.