
Felipe VI cumple este viernes, 30 de enero, 58 años. Una edad a la que llega en un momento agridulce en su vida, ya que hace tan solo dos semanas tuvo que dar el último adiós a su tía, Irene de Grecia. Desde el punto de vista institucional, su cumpleaños tiene lugar en un punto clave para el soberano, quien lleva más de una década en el trono. Su proclamación fue en 2014 y, desde entonces, la institución ha vivido una profunda transformación. Y es que, hoy, la Casa Real presenta una imagen distinta a la que heredó tras la abdicación de Juan Carlos I, un cambio que no ha sido casual ni improvisado, sino fruto de una estrategia sostenida en el tiempo.
A lo largo de sus doce años de reinado, el hijo de la reina Sofía ha intentado reconstruir la confianza ciudadana en la Corona, seriamente deteriorada en los años previos a su llegada. Con la idea de conocer en profundidad esta metamorfosis, la experta en protocolo y etiqueta María José Gómez y Verdú, el experto en marca personal José Noblejas y la especializada en Casas Reales Ángela Mora analizan para Infobae cómo ha cambiado la percepción de la monarquía española desde que el emérito abdicó en favor de su hijo.

De acuerdo con los testimonios de los expertos, la transparencia, la ejemplaridad y la credibilidad se han convertido en los pilares sobre los que el actual monarca ha construido la nueva imagen de la monarquía. Tanto María José Gómez y Verdú como Ángela Mora coinciden en que una decisión clave ha sido “reducir el núcleo operativo de la Familia Real, delimitando claramente quiénes ejercen funciones institucionales y reforzando la idea de que el parentesco no implica representación pública”.
José Noblejas también apoya esta idea añadiendo que el marido de la reina Letizia “eliminó privilegios innecesarios y marcó distancia con comportamientos del pasado, colocando la ética como eje de su reinado”. Consciente de que “el silencio o la ambigüedad no reconstruyen reputación”, el padre de la princesa Leonor apostó por las “decisiones visibles y coherentes”. “Eso fue, en sí mismo, un mensaje de ruptura”, agrega la experta en protocolo y etiqueta.
El papel de la reina Letizia en esta transformación
Otro punto fundamental en esta reconversión es la cercanía que ha construido el soberano con el pueblo. Un aspecto que ha alcanzado, en gran medida, gracias a la “coherencia en el discurso, su agenda y comportamiento y la figura de la reina Letizia”. Los tres expertos aseguran que “la naturalidad de Letizia en el trato y su implicación en causas sociales han humanizado la imagen de la institución sin restarle dignidad”.
“El hecho de tener a Letizia cerca ha permitido que Felipe conozca un poco más las realidades de los ciudadanos. Hay que tener en cuenta que los dos vienen de mundos distintos”, sostiene Ángela Mora, especializada en Casas Reales. Para José Noblejas, “la imagen de equipo que proyecta junto a Letizia reforzó esa percepción” y, además, aclara que “en comunicación institucional, la cercanía no es parecer accesible, sino ser comprensible y previsible para la ciudadanía”. En este punto, Ángela Mora también agrega que se observa una gran diferencia en la figura de la reina. “Ha habido un antes y un después en la forma de ejercer de reina: Letizia no está donde debe estar, sino donde quiere estar. La reina Sofía está donde debe, aunque no quiera”.
Una monarquía modernizada
En líneas generales, con la llegada de Felipe “la Corona se presenta como un servicio al Estado y no como un símbolo social de privilegio”, según Gómez y Verdú. “Hay menos épica y más responsabilidad. Eso conecta mejor con una sociedad que ya no concede autoridad por tradición, sino por comportamiento. Es un cambio profundo en la lógica de legitimación”, asegura José Noblejas. El reinado de Felipe VI y Letizia también ha adaptado la imagen de la Corona a la sociedad actual. No obstante, “su modernización ha sido silenciosa”, según la experta en protocolo y etiqueta.
“La Casa Real ha actualizado sus códigos internos, ha profesionalizado su comunicación y ha entendido que hoy la reputación institucional se construye también en el entorno digital“, señala María José Gómez y Verdú, haciendo referencia a la cuenta de Instagram de la Casa Real. Tanto ella como José Noblejas coinciden en que se trata de ”una adaptación al lenguaje de la sociedad actual sin caer en la banalización".

“La adaptación no ha sido estética, sino estratégica. La presencia en canales digitales, como Instagram, responde más a una lógica de normalización institucional que de popularidad. No busca likes, busca legitimidad. Eso es importante: no todas las marcas deben comportarse como influencers; algunas deben comportarse como referentes estables”, afirma el también colaborador de televisión.
“Buscan visibilidad institucional: mostrar actividad, agenda y continuidad”, expresa Gómez y Verdú. Tanto Noblejas como Gómez y Verdú sostienen que el gran reto de la monarquía ahora es seguir apostando por la transparencia y la pedagogía institucional. “La clave estará en explicar mejor el para qué, no solo el qué. Hoy la ciudadanía exige contexto, no solo presencia“, zanja el experto en imagen personal.
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