Una mujer pide que le quiten la custodia de su hija a su exmarido porque va a menudo al bar de enfrente del colegio “a beber cerveza”: pierde el juicio

La madre contrató un detective privado para que siguiera a su expareja y presentar pruebas en el juicio

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La mayoría de los divorcios
La mayoría de los divorcios en España son amigables. (Pexels)

“Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera”. La primera frase de Anna Karenina, de Tólstoi, se aplica perfectamente a un contexto muy alejado del literario: los juzgados especializados en divorcios. Así, cada separación tiene sus particularidades, su manera de repartirse los bienes compartidos o la custodia de los hijos. En este caso, por ejemplo, es el padre quien se quedó con la hija, mientras que la madre debía ceñirse a un régimen de visitas supervisadas en el Punto de Encuentro Familia, además de la obligación de cumplir “el tratamiento clínico y farmacológico que se la paute para su diagnóstico psiquiátrico”.

La mujer no quedó satisfecha con este resultado, y decidió apelar la decisión. Para ello, contrató los servicios de un detective privado para que siguiera a su exmarido, en la búsqueda de algún argumento que le permitiera cambiar las condiciones. Y lo que encontró es un supuesto consumo problemático de alcohol por parte del padre, que presentó ante el tribunal.

En su recurso, en el que planteaba la necesidad de cambiar las medidas previas del acuerdo de separación, denunció que la situación familiar había cambiado sustancialmente, señalando un presunto “desajuste” en el comportamiento del padre. En el expediente, la defensa de la madre presentó el material del detective privado, que fotografió al hombre en bares y terrazas. El informe menciona que se lo vio consumir cerveza y alcohol, y sugería que frecuentaba el local ubicado “frente al colegio” de la hija.

Pese a esto, la sentencia fue categórica. “En las fotos sólo se apreciaría la ingesta de cerveza (no se sabe de qué clase), no tanto la de ginebra, whisky o similares, aunque el detective declare que fuera así”, destaca la resolución. Los jueces señalaron que no se encontró ningún indicio objetivo que permitiera afirmar que el padre se encontraba ebrio en ámbitos relacionados con la menor, ni según la pediatra ni en el entorno escolar. La única persona que refirió a un supuesto mal estado del hombre fue un amigo de su exmujer, “lo que resulta llamativo”, según el tribunal. Según el testimonio, lo habría visto en ese estado 20 días de 30, una frecuencia que los jueces consideraron poco creíble a la luz del resto de la investigación.

Desafíos de la maternidad en el divorcio

Se mantienen las condiciones anteriores

Por todo ello, la justicia mantuvo las medidas esenciales. La madre podrá ver a la hija solo en el Punto de Encuentro Familiar (PEF), con acompañamiento profesional, los sábados de 16:00 a 18:00, incluso durante las vacaciones. No se prevé, por ahora, modificar esa modalidad. De acuerdo a la resolución, continuará bajo tratamiento psiquiátrico y ambos progenitores deberán participar en un programa para fortalecer su rol parental en los Servicios Sociales designados.

Además, en temas administrativos como el pago del impuesto a las ganancias (IRPF), se estableció que el padre decidirá en los años pares y la madre en los impares. La sentencia rechazó expresamente todas las pretensiones y argumentos de la apelante y resolvió imponerle el pago de las costas del proceso.